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Lluvias torrenciales en El Salvador


Las lluvias torrenciales de las últimas semanas han dejado múltiples destrozos en El Salvador. Han afectado al 70% del territorio, especialmente al departamento de Sonsonate.

Las pérdidas son múltiples y, según los informes del gobierno salvadoreño, ascienden a unos 840 millones de dólares. Estas pérdidas afectan a infraestructuras, a sectores sociales, al tejido productivo y al medio ambiente.

Como consecuencia de estas lluvias, se espera que el PIB de El Salvador se reduzca en un 0,7%. Una de las mayores preocupaciones del país es la escasez de grano, agravando la reducción de alimentos que venía sufriendo a lo largo del año. Se calcula que se precisaran unos 1.500 millones de dólares para recuperarse totalmente de los daños sufridos.

Por otra parte, son ya 34 los fallecidos como consecuencia de las lluvias, uno de ellos por leptospirosis. El riesgo de enfermedades aumenta, aunque no de un modo alarmante.


http://www.un.org/spanish/News/fullstorynews.asp?newsID=22172

http://feeds.univision.com/feeds/article/2011-10-31/perdidas-por-lluvias-superan-los?refPath=/noticias/ultimas-noticias/

http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/a0fc9194996e25b1bb26e10fa62910ad


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Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas


El día de hoy supone la primera vez que tenemos oportunidad de celebrar este Día Internacional puesto que su creación es muy reciente, y es que fue fue instituido el el 1 de diciembre de 2010 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su proyecto de Resolución II 65/451.

Oficialmente, el propósito del Día es el siguiente:
  • Promover la memoria de las víctimas de violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos y la importancia del derecho a la verdad y la justicia;
  • Rendir tributo a quienes han dedicado su vida a la lucha por promover y proteger los derechos humanos de todos y a quienes la han perdido en ese empeño;
  • Reconocer en particular la importante y valiosa labor y los valores de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, de El Salvador, quien se consagró activamente a la promoción y protección de los derechos humanos en su país, labor que fue reconocida internacionalmente a través de sus mensajes, en los que denunció violaciones de los derechos humanos de las poblaciones más vulnerables y su dedicación al servicio de la humanidad, en el contexto de conflictos armados, como humanista consagrado a la defensa de los derechos humanos, la protección de vidas humanas y la promoción de la dignidad del ser humano, sus llamamientos constantes al diálogo y su oposición a toda forma de violencia para evitar el enfrentamiento armado, que en definitiva le costaron la vida el 24 de marzo de 1980.
De esto destacaría dos aspectos, el merecido homenaje a monseñor Óscar Romero y todos los valores que representa (verdad, justicia, compromiso, cercanía con los más pobres y diálogo como herramienta constructiva), y la puesta en valor del propio Derecho la Verdad.

En cuanto a lo primero, les invitamos a todos a conocer un poquito más acerca de la vida de monseñor Romero, asesinado impunemente a los 62 años de edad por un francotirador mientras oficiaba una misa el día lunes 24 de marzo de 1980, y hoy convertido en símbolo. Tal como denunció el Informe de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Caso 11.481, Informe N° 37/00), el gobierno no realizó ninguna investigación exhaustiva sobre el asesinato del arzobispo Romero.

Por lo que respecta a lo segundo, se trata del derecho a conocer la verdad acerca de las violaciones manifiestas de los derechos humanos y las infracciones graves de las normas de derechos humanos, que es un derecho autónomo e inalienable, vinculado a la obligación y el deber del Estado de proteger y garantizar los derechos humanos, realizar investigaciones eficaces y velar por que haya recursos efectivos y se obtenga reparación. Demos justo valor a este Derecho porque, tal como afirma el Consejo de Derechos Humanos, el desarrollo del derecho a la verdad es un elemento fundamental en la lucha contra la impunidad y prevenir la repetición de conflictos y abusos de los derechos humanos.

En un estudio realizado sobre el Derecho a la Verdad en 2006 la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) se afirma que el derecho a la verdad entraña tener un conocimiento pleno y completo de los actos que se produjeron, las personas que participaron en ellos y las circunstancias específicas, en particular de las violaciones perpetradas y su motivación.

Tal como afirma el Secretario General de Naciones Unidas, "el derecho a la verdad ha quedado consagrado expresamente en la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, que entró en vigor en diciembre de 2010. También reconocen ese derecho otros instrumentos internacionales, así como leyes nacionales, la jurisprudencia y las resoluciones de órganos intergubernamentales".

Más información en la página de la ONU sobre este Día Internacional:
http://www.un.org/es/events/righttotruthday/index.shtml

El Salvador hace justicia a monseñor Óscar Romero

El Gobierno salvadoreño reconoce por primera vez la responsabilidad del Estado en el asesinato de arzobispo de la capital del país en 1980

Al arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero lo asesinaron el 24 de marzo de 1980. Sus últimas palabras, pronunciadas un día antes en la catedral de San Salvador, estuvieron dirigidas a los militares: "Están matando a sus mismos hermanos campesinos. Ningún soldado tiene que obedecer la orden de matar. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, les suplico, les ruego, les ordeno, cese la represión". Sólo un disparo en el pecho, justo en el momento de alzar el cáliz en la capilla de un hospital, pudo acallar su voz. Pero al disparo se le unió la guerra civil (1980-1992) y más tarde los largos años que gobernó El Salvador un partido de derecha, la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), cuyo fundador, Roberto D'Aubuisson, fue también el autor intelectual del asesinato, según determinó la Comisión de la Verdad. Pero la historia ya está cambiando.

Se empezó a notar la noche del pasado 15 de marzo. Mauricio Funes, el candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), acababa de ganar las elecciones. Por primera vez, la izquierda iba a gobernar El Salvador. Funes se quitó la chaqueta y la corbata, se puso una guayabera blanca -bajo la que se transparentaba un negro chaleco antibalas- y se dirigió a toda prisa hacia una plaza donde lo esperaba una multitud vestida de rojo. Allí, como si estuviera alzando una bandera, el candidato de los viejos guerrilleros convocó a la memoria de monseñor Romero: "Él dijo que la Iglesia tenía una opción preferencial con los pobres. Eso haré yo. Favorecer a los pobres y a los excluidos".

No tenía sentido que Funes, ya presidente, iniciara tan ingente labor sin empezar reconociendo lo que hasta ahora los sucesivos presidentes de El Salvador -muy católicos todos- habían negado: la responsabilidad del Estado en el asesinato de quien fue llamado "la voz de los sin voz". El pasado viernes, en Washington, una representación del Gobierno salvadoreño se comprometió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo de la Organización de Estados Ameriucanos (OEA) a realizar una investigación judicial completa para "identificar, juzgar y sancionar" a todos los autores, materiales e intelectuales, del asesinato. De esta forma, el Gobierno de El Salvador reconoce, por primera vez y de forma plena, la autoridad del organismo y el carácter vinculante de sus recomendaciones. El paso es grande, pero inicia un camino lleno de obstáculos. Para empezar, en El Salvador existe desde 1993 una Ley de la Amnistía que bloquea cualquier investigación sobre los crímenes cometidos durante la guerra. Su derogación, como recordó ayer a este periódico Juan José Figueroa, portavoz de la cancillería salvadoreña, no depende del Gobierno, sino de la Asamblea Legislativa. No obstante, el FMLN ya tiene representación suficiente en la Asamblea para proponer, con ciertas garantías de éxito, la derogación de la ley.

A lo que sí se ha comprometido desde ya el Gobierno de Mauricio Funes es, según Figueroa, a llevar a efecto las otras dos recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: "Una es bautizar una plaza con el nombre de monseñor Óscar Arnulfo Romero. La otra consiste en realizar un vídeo para rescatar el legado moral y espiritual del arzobispo".

Ya que no la vida, sí al menos devolverle la voz al que alzó la suya por los que no la tenían... Ni todavía la tienen.


Fuente: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Salvador/hace/justicia/monsenor/Oscar/Romero/elpepuintlat/20091107elpepuint_8/Tes