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Obama encabeza la lista de las personas más poderosas

La revista 'Forbes' publica la primera edición de un registro que incluye a mandatarios, financieros y a un narcotraficante

La revista Forbes ha publicado la primera edición de la lista de las 67 personalidades más poderosas del mundo . A la cabeza, como era de esperar, se encuentra el presidente de EE UU, Barack Obama, líder de la primera potencia mundial y uno de los rostros más populares tanto en su país como en el extranjero. Otros mandatarios como Hu Jintao (China) o Vládimir Putin (Rusia) y varias eminencias de las finanzas como el mexicano Carlos Slim o el mandamás de la Reserva Federal de EE UU, Ben Bernanke, copan los siguientes nueve primeros puestos de la lista, en la que no asoma ningún español. La primera mujer que figura es la canciller alemana, Angela Merkel, en el puesto 15, y en la posición número 41 aparece el narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán.

La revista Forbes es mundialmente conocida por otra lista que configura: la de las personas más ricas del mundo . Esta es la primera vez que cataloga a los individuos más poderosos. ¿Y por qué 67? Los responsables de la publicación explican en su página web que "el número está basado en la hipótesis de que los 6.700 millones de habitantes en el mundo se pueden reducir a uno de cada 100 millones". También confiesan que le han dado muchas vueltas a lo que supone tener poder o ser poderoso y han utilizado cuatro pautas para evaluar esta cualidad intangible: el número de personas a las que el personaje influye, su capacidad para proyectar su poder más alla de su ámbito inmediato, su control de los recursos financieros y lo activamente que ejerce el poder. El objetivo, dicen, es exponer -y no glorificar- el poder y demostrar con el tiempo lo fácil que se pierde la influencia.

La lista, aparte de menciones incontestables como la de Obama o Bill Gates (10), también depara alguna sorpresa. En el puesto número 45 aparece Oprah Winfrey, una personalidad televisiva en EE UU, por delante de figuras como el Papa Benedicto XVI (11, líder espiritual para más de 1.000 millones de personas), el presidente francés, Nicolas Sarkozy (56), o el máximo responsable de Apple, Steve Jobs (57). Además, la revista Forbes no le hace ascos a ninguna profesión, por muy dudosa que ésta sea. Por ello, en el número 45 figura Joaquín El Chapo Guzmán, el cabecilla del cartel de Sinaloa, en México.

Los diez primeros puestos

1 Barack Obama

2 Hu Jintao

3 Vládimir Putin

4 Ben S. Bernanke

5 Sergey Brin & Larry Page

6 Carlos Slim Helú

7 Rupert Murdoch

8 Michael T. Duke

9 Abdullah bin Adbul Aziz al Saud

10 William Gates III


Fuente: http://www.elpais.com/articulo/internacional/Obama/encabeza/lista/personas/poderosas/elpepuint/20091112elpepuint_15/Tes

Obama: "Una llamada a la acción"

El presidente de Estados Unidos se hace con el Nobel de la Paz en una votación sorprendente.- El Instituto de Noruega reconoce sus "esfuerzos por una diplomacia multilateral" y su "visión de un mundo sin armas nucleares"


El Nobel de la Paz agiganta la dimensión universal de Barack Obama y eleva hasta el desasosiego las expectativas sobre su presidencia y su responsabilidad personal en la transformación del mundo que conocemos. Obama ha aceptado públicamente esa pesadísima carga al declarar que entendía la concesión del prestigioso premio como "una llamada a la acción", un estímulo para hacer frente a conflictos que desangran a la humanidad desde hace décadas y a nuevas amenazas que renuevan cada día los riesgos de una catástrofe.

Nunca como ahora, la concesión del Nobel había sido la expresión de una esperanza. La misma que aupó a Obama sorprendentemente a la presidencia de Estados Unidos en noviembre pasado y la misma que, desde su irrupción en el escenario internacional, lo ha convertido en el mayor símbolo del cambio hacia un futuro mejor. Aunque el comité noruego que decide el premio ha explicado en Oslo su decisión como un respaldo "a lo que (Obama) ha defendido y al proceso positivo que ha puesto en marcha", solo la esperanza puede justificar esta monumental distinción a un hombre que solo lleva nueve meses en la Casa Blanca y que, por tanto, no ha cosechado aún méritos suficientes.

Un reconocimiento a EE UU

Obama ha reconocido con humildad su corto historial y ha querido extender el reconocimiento al papel que Estados Unidos puede jugar en esta época post-George Bush en el fomento de una convivencia internacional basada en el respeto, el diálogo y la cooperación. "Siento que no merezco estar en compañía de tantas figuras transformadoras que ha sido honradas con este premio", ha manifestado.

Este galardón constituye, seguramente, un orgullo para millones de compatriotas que tienen que remontarse hasta 1919 para encontrar al último presidente, Woodrow Wilson, que lo recibió durante su mandato -antes lo había ganado Theodore Roosevelt, en 1906, y después, ya fuera de la Casa Blanca, lo obtuvo Jimmy Carter en 2002-. Pero eso no significa que el Nobel no deje fríos a otros muchos millones de norteamericanos indiferentes a la opinión extranjera ni que esto sea una patente de corso para el resto de su gestión.

Al contrario. El premio le llega a Obama cuando, dentro de Estados Unidos, empieza a cuestionarse seriamente el acierto de sus principales decisiones, tanto internacionales como domésticas, y cuando su popularidad, hoy ligeramente por encima del 50%, empieza a decrecer. Pasado el furor de las primeras horas, con toda probabilidad esta distinción será utilizada por sus rivales para acentuar las críticas sobre la pretendida vanidad de un personaje al que se acusa de que, a medida que crece como estrella mundial, se despega más de las preocupaciones del ciudadano común. Hasta tal punto, que el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, ya tuvo que responder a preguntas sobre si Obama había considerado la posibilidad de renunciar al galardón.

Tratando de anticiparse a todo eso, el presidente ha declarado que no interpreta el Nobel como un reconocimiento a sus propios logros sino como "una afirmación al liderazgo norteamericano". Precisamente de la pérdida de ese liderazgo le acusan sus críticos. El último ejemplo fue la derrota de la candidatura de Chicago para la celebración de los Juegos Olímpicos. Y, en áreas más delicadas, Obama es acusado por la oposición de abandonar a los aliados y no plantar cara a los enemigos.

En ese sentido, este premio puede ser útil frente a esas críticas como refrendo de la política que Obama trata de desarrollar. Así lo entiende por lo menos el comité del Nobel, cuyo presidente, Thorbjoern Jagland, ha comparado este galardón con el que, en su día, se otorgó a Willy Brandt o a Mijail Gorbachov con el ánimo de impulsar la ostpolitik y la perestroika.

"Nueva era de compromiso"

Obama ha ratificado, en su comparecencia en la Casa Blanca, el pensamiento por el que ha sido laureado. El primero, el de una diplomacia multilateral. "Los desafíos actuales no pueden ser afrontados por un líder o una nación sola", dijo. "Mi Administración trabaja para establecer una nueva era de compromiso en el cual todos los países asuman su responsabilidad en el mundo que se pretende construir".

El segundo pilar de la política exterior premiada en Oslo es el del desarme y la no proliferación: "No podemos tolerar un mundo en el que las armas nucleares se extiendan a otras naciones y en el que terror de un holocausto nuclear amenace a más personas. Por eso hemos empezado a dar pasos concretos hacia un mundo sin armas nucleares".

Frases similares pueden ser pronunciadas por cualquiera sin más valor que el de la bella retórica. Obama, en cambio, es el presidente de Estados Unidos, y cuenta con los instrumentos para cumplir con sus promesas, al menos parcialmente. El Nobel viene a ser un instrumento más que se le concede a un hombre ya poderoso para lidiar asuntos como el programa nuclear de Irán, la guerra de Afganistán, la retirada de Irak, el conflicto de Oriente Próximo, el desarrollo de África, la extensión pacífica de la democracia y la convivencia en términos de colaboración con otras potencias mundial, especialmente China.

Últimos premiados

- 2008: el ex presidente finlandés y mediador internacional, Martti Ahtisaari.

- 2007:el ex vicepresidente Al Gore (Estados Unidos) y el grupo de la ONU sobre el cambio climático.

- 2006: Muhammad Yunus (Bangladesh) y el Banco Grameen de microcrédito.

- 2005: el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) y su director, Mohamed el Baradei (Egipto).

- 2004: la ecologista keniana Wangari Maathai.

- 2003: la activista y jurista iraní Shirín Ebadí.

- 2002: el ex presidente estadounidense Jimmy Carter.

- 2001: la Organización de Naciones Unidas (ONU) y su secretario general, Kofi Annan.

Pasos de una vida

Nacido en 1961 en Hawai, es hijo de Stanley Ann Dunham, una antropóloga nacida en Kansas, y de Barack Obama Sr., un economista keniano educado en Harvard, ambos ya fallecidos. El matrimonio se separó cuando él tenía dos años y sólo vería a su padre una vez más durante una visita de éste a EE UU.

Su madre volvió a contraer matrimonio con Lolo Soetoro-Ng, un ciudadano de Indonesia, donde Obama pasó varios años de su infancia antes de regresar a Hawai a los diez años para vivir con sus abuelos maternos y tener acceso así a una mejor educación.

Su abuela, Madelyn Dunham, fue una de las presencias más importantes de su vida, la mujer que, según él dice, se sacrificó por él una y otra vez y quien lo quiso "más que a nada en el mundo". Pese a que sus abuelos lo criaron en un ambiente estable, Obama sufrió una fuerte crisis de identidad durante su adolescencia, que estuvo marcada no sólo por una destacada trayectoria escolar, sino también por años de rebeldía y escarceos con las drogas.

A esos años le siguió una selecta formación en las universidades de Columbia y Harvard, una etapa como profesor y defensor de los derechos civiles en Chicago, su elección como senador estatal, su desembarco como senador en Washington en 2004 y su llegada a la Casa Blanca en 2008.

Sus dos libros autobiográficos The Audacity of Hope (La audacia de la esperanza) y Dreams from my father (Sueños de mi padre) se han convertido en los más vendidos. Los observadores mencionan con frecuencia que el secreto de su éxito obedece a un arma rudimentaria: el poder de la palabra.

Su carrera política arrancó, curiosamente, con discursos que no conectaban bien con el público y en los que abundaban los detalles sobre sus programas. No sería hasta 2004, durante su campaña al Senado, cuando introdujo los elementos de "esperanza, cambio y futuro" que tiñen la entusiasta retórica que tan buenos resultados le ha dado.

Obama está casado con Michelle Robinson Obama, que es abogada. La pareja tiene dos hijas: Malia Ann y Natasha (Sasha).

Símbolo del cambio

Obama, de 48 años, llegó a la Casa Blanca tras ganar las pasadas elecciones presidenciales de EE UU en noviembre de 2008 representando al Partido Demócrata frente al senador republicano, John McCain. Se convirtió en el primer presidente negro en la historia estadounidense. Famoso por su temple calmado y talante conciliador, encarna como nadie el sueño de reconciliación en un país con profundas heridas raciales y de cambio en las relaciones internacionales, marcadas en los últimos por el unilateralismo de la anterior Administración de George W. Bush.

El Premio Nobel a Obama simboliza el reconocimiento a una visión que desde el pasado noviembre se ha elaborado con hechos concretos. Poco después de su victoria, rompió con el peor legado de Bush. Obama firmó una orden que invalidaba todas las instrucciones impartidas por Bush en relación con el uso de la tortura, las escuchas ilegales y otras medidas de dudosa legalidad puestas en marcha durante la guerra contra el terrorismo. Y en el primer día de llegar al poder, puso fin a Guantánamo.

En una visita histórica a Egipto, el presidente estadounidense estrechó lazos con el Islam y aseguró en su aplaudido discurso a los países musulmanes que EE UU "no ha estado ni estará nunca en guerra con el Islam". Al mismo tiempo, defendió un Estado Palestino y resaltó el sufrimiento judío. Obama, al que muchos afroamericanos comparan con Martin Luther King, también viajó a África y allí llamó al continente a luchar por la democracia y el progreso.

En política exterior, Obama ha ofrecido los pasos más importantes. El mandatario dio un giro brusco en la política internacional cuando anunció que EE UU abandonaba el proyecto de escudo antimisiles en Europa del Este y su sustitución por una alternativa más modesta. Fue una victoria diplomática de acercamiento a Rusia, famoso enemigo durante la Guerra Fría.

Obama mostraba que estaba dispuesto a construir puentes con el resto de países, pese a las diferencias. De hecho, en su primer discurso ante la Asamblea de Naciones Unidas (ONU), el presidente norteamericano pidió a los líderes mundiales trabajar por intereses comunes y abandonó el unilateralismo que había caracterizado a Washington.

Obama ha intentado reabrir el diálogo en Oriente Próximo y ha intensificado las reuniones con las autoridades israelíes y palestinas, pero aún no ha obtenido resultados. En cambio, Obama ha conseguido compromisos en la lucha contra el cambio climático y ha llamado a la acción mundial para la reducción de las emisiones contaminantes.

El Senado estadounidense niega a Obama los fondos para cerrar Guantánam


Los demócratas del Senado de Estados Unidos se opusieron este martes al fondo de 80 millones de dólares solicitado por el presidente Barack Obama para cerrar la prisión de Guantánamo, después de que los miembros de la Cámara de Representantes también se pronunciasen en el mismo sentido crítico.

Obama había planteado el cierre de Guantánamo para principios del próximo año y, por este motivo, pidió un capital extra que se canalizaría a través de los fondos destinados a las guerras de Irak o Afganistán. La iniciativa deberá pasar el trámite del Congreso en los próximos días, aunque a tenor de lo visto apenas cuenta con garantías de salir adelante.

No obstante, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, aseguró ayer que el presidente no tira la toalla y seguirá trabajando codo con codo con los congresistas. Obama "aún cree que cerrar Guantánamo va en favor del interés nacional", según Gibbs.

El portavoz del Pentágono, Geoff Morrell, reconoció que sin fondos es "difícil" proceder al cierre del penal, anticipando el resultado que podría llegar a lo largo del día de hoy del Senado. Entre las críticas manifestadas por los republicanos y un amplio sector de los demócratas, destaca el futuro de los actuales detenidos y a quienes una amplia parte de la sociedad no quiere ni ver en suelo estadounidense.

El 'número dos' del Partido Demócrata en el Senado, Richard Durbin, dijo ayer que tenía el sentimiento de "estar defendiendo lo desconocido", ya que a su juicio no se puede discutir un plan "que no ha sido anunciado".

MAÑANA

Obama tiene previsto dar un discurso mañana jueves para aclarar sus últimos movimientos en torno al controvertido centro penitenciario, donde aún permanecen 240 detenidos sospechosos de terrorismo. Los grupos defensores de los Derechos Humanos han criticado al presidente en los últimos días por recuperar los tribunales militares y anular la publicación de las fotos que demostraban los abusos en las cárceles.

Guantánamo es, según Obama y gran parte de la comunidad internacional, uno de los mayores errores del anterior Gobierno, pero como señaló ayer el ex candidato presidencial republicano y senador John McCain, "cada administración comete los suyos". "Han cometido errores por la forma en que están gestionándolo y, ahora, por cómo intentan arreglarlo", expresó McCain, en la misma línea de lo ya expresado por otros representantes de su formación. "Se han enterrado a sí mismos en un hoyo muy profundo", agregó.


FUENTES:Europa Press

Europa acoge una semana de cumbres para cambiar el mundo


El flechazo entre Obama y Europa, como toda relación de pareja, debe demostrar su capacidad de sobrevivir a la dura convivencia. Y la prueba de fuego llega esta semana. El líder norteamericano convivirá con sus homólogos europeos durante la cumbre del G-20 prevista el 2 de abril en Londres; la cumbre de la OTAN, los días 3 y 4, en la localidad francesa de Estrasburgo, y en la aleman de Kehl; la cumbre de de los 27 jefes de Estado y Gobierno de la UE con el presidente de Estados Unidos el domingo 5 en Praga; y la cumbre en Turquía de la Alianza de las Civilizaciones al inicio de la semana siguiente, de la que la Casa Blanca ya ha avanzado, que el presidente norteamericano no participará.

El primer conato de malentendido en el noviazgo entre la nueva América y el Viejo continente se ha producido cuando, en las últimas semanas, la Administración estadounidense reclamó que la prioridad de la cumbre del G-20 (los países más ricos del mundo más las economías emergentes más prometedoras) fuera ampliar los programas de gasto público para estimular la economía y evitar que la recesión actual degenere en una depresión larga y dura.

La propuesta contó con el apoyo de Gordon Brown, al anfitrión de la cumbre que, como todo primer ministro británico tiene un conflicto de lealtades entre el arraigado atlantismo de Reino Unido y su europeísmo en permanente estado embrionario.

Planes públicos

Pero la ortodoxa Alemania, a la que ya costó arrancarle que participara en los planes públicos de relanzamiento de la Economía, lideró la posición de la Europa continental: la UE ya se ha comprometido a inyectar más de 400.000 millones de euros entre este año y el que viene, el equivalente al 3,3% del producto interior bruto de la UE. Y ahora lo que toca es aplicar y evaluar.

Los resultados de la evaluación deberían conocerse en junio y, hasta entonces, no toca especular ni sobre el éxito, ni sobre el fracaso, ni sobre la conveniencia de volver a abrir el grifo del gasto público. La prioridad de cara al G-20 para Francia y Alemania, los Estados más influyentes del club comunitario, debía ser la reforma del sistema financiero mundial: básicamente, refozar la reglamentación y la supervisión para prevenir nuevas crisis financieras y recesiones económicas de la gravedad de la actual.

¿Quién tiene el paquete más grande?

El debate entre ambas orillas transatlánticas estaba degenerando en una tertulia machista en la que los parroquianos de cualquier taberna discuten sobre quien tiene el paquete más grande: el paquete de estímulo, por supuesto.

El presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, fue uno de los dirigentes europeos que dijo que Washington, en lugar de criticar el estímulo presupuestario europeo, debería aprender del Estado del Bienestar del Viejo continente.

La Administración Obama reprochó a Europa que sólo inyectara recursos públicos por un monto equivalente al 1,5% del producto interior bruto europeo. Y los europeos le recordaron que eso eran sólo las decisiones de gasto discrecional adoptadas para hacer frente a la crisis.

Más reglas financieras

Pero que sin necesidad de ninguna decisión, los sistemas de seguridad social europeos habían disparado otro tanto vía los denominados estabilizadores automáticos. Dicho de otra manera: cuando un americano se queda en el paro apenas puede contar con su Estado. Mientras que un europeo recibe prestaciones que le ayudan a seguir consumiendo con la esperanza de que no se hunda en la pobreza ni la economía se paralice.

El tono comenzó a rebajarse. La muestra es que el pasado jueves Timothy Geithner, secretario del Tesoro estadounidense, presentó un amplio dispositivo de revisión de la reglamentación financiera. Washington puso en su punto de mira, como ya había hecho la UE, a los especulativos hedge funds o fondos de inversión libre, y a los productos derivados.

En esta orilla del Atlántico, José Luis Rodríguez Zapatero, en una entrevista publicada el viernes por elEconomista, dejaba la puerta abierta a nuevos planes de estímulo fiscal si la economía no resucitaba en los próximos meses.

El infierno está en el Este

Las posiciones se acercaban hasta que se le calentó la boca al primer ministro checho Mirek Topolanek y dijo la semana pasada que el plan de gasto público de Obama era una "carretera hacia el infierno".

Unas semanas antes, había firmado un artículo de opinión en el rotativo británico Financial Times donde sostenía que la inyección de dinero público en la economía y las empresas que estaban realizando los países de la Europa rica y occidental eran "el beso de la muerte".

Topolanek dirige un país de escasa relevancia en la toma de decisiones europeas, pero este semestre disfruta del protagonismo de desempeñar la presidencia de turno de la UE. Su irrelevancia se multiplicó la semana pasada al perder una moción de censura en su parlamento nacional, y probablemente permanecerá en su silla hasta este verano pero sólo como primer ministro en funciones.

Liberalismo y nacionalismo

Topolanek es uno de los numerosos ejemplos que muestran que los antiguos satélites de la Unión Soviética, ahora miembros de la UE, salieron despechados de medio siglo de yugo comunista, y se entregaron sin reservas al liberalismo y al nacionalismo.

Su liberalismo es por devoción y por obligación: sus arcas públicas carecen de los recursos necesarios para intervenir en la economía a favor de sus empresas. Así que temen que la intervención pública de sus vecinos franceses o alemanes a favor de sus bancos y multinacionales deje a sus rivales checos fuera del mercado.

De momento, quienes están fuera de juego son Letonia, Hungría, Rumanía y Serbia, que han tenido que recurrir a la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del la UE para evitar la bancarrota de sus finanzas públicas.

El nacionalismo de los países del Este de la UE, empeñados en disfrutar exageradamente en esta era global de su sobranía recién recobrada, les hace recelar de las directivas de Bruselas casi tanto como de los extintos dictados de Moscú. Sólo se sentían cómodos bajo el paraguas de Estados Unidos. Pero el demócrata Obama no termina de decidirse a, por ejemplo, desplegar el escudo anti misiles que el repúblicano George Bush pensaba instalar en Polonia y República Checa. Así que incluso ante Washington se sienten con el paso cambiado.

La OTAN pierde la brújula

La semana internacional comenzará el martes en la localidad holandesa de La Haya, con una conferencia internacional sobre Afganistán. Un tema prioritario para Estados Unidos que también será abordado en la cumbre de la OTAN dos días después, y en la cumbre entre la UE y EE UU del domingo.

La cumbre de la OTAN en Francia y Alemania será la puesta en escena de la vuelta de Francia al núcleo duro de la Alianza Atlántica tras el desplante muy pretérito a los americanos del general De Gaulle. La OTAN debería dar la bievenida a Albania y Croacia.

Y largas a Ucrania y a Georgia para retomar las relaciones semi armoniosas con Rusia. Moscú es fundamental para relanzar las negociaciones internacionales de desarme y no proliferación de armas nucleares. Aquí se llega a las tensiones con Irán, donde Rusia también podría ejercer un importante papel de mediación.

Crisis de identidad

La OTAN cumple 60 años y, como cuando cumplió 50, está en plena crisis de identidad. Con la caída del muro de Berlín, el desplome del Pacto de Varsovia y el derrumbe de la Unión Soviética, la Alianza Atlántica perdió a su mejor y más íntimo enemigo. Y desde entonces busca una nueva razón de ser que, desde luego, no ha encontrado en su atribulada intervención de Afganistán.

En su nueva concepción estratégica, militares y diplomáticos hacen complicadas construcciones intelectuales para incluir desafíos para la estabilidad y la paz mundial como el cambio climático, y la necesidad de garantizar el aprovisionamiento de energía.

La principal aportación de la delegación española a la cumbre de la OTAN será el miedo que lleva Zapatero a que la cita se vea contaminada por la espantada española de Kosovo. Y sobre todo por el temor de que el posible debate a puerta cerrada trascienda a la opinión pública.

Energía y cambio climático

El domingo 5 de abril en Praga, Irán y Afganistán estarán en el orden del día de la cumbre UE-EE UU. El contenido económico de la cita serán la lucha contra el cambio climático y necesidad de asegurar el suministro energético. Obama ha dado claras muestras de querer implicar a su país en el acuerdo internacional que se debería alcanzar a finales de año en Dinamarca para dar continuidad y profundizar el protocolo de Kioto más allá de 2012. Y eso conlleva una amplia reestruturación de la industria global.

Ahora que nadie espera que el sector financiero sea el motor de la futura expansión económica, muchos responables económicos y políticos buscan en la economía verde una nueva fuente de riqueza y actividad. La UE ha liderado el debate mundial con la esperanza de que su industria se ponga a la vanguardia y saque tajada. Pero si Estados Unidos entra realmente con fuerza en las negociaciones internacionales y apoya esta vía en su mercado nacional, su industria también rivalizará con pujanza en el mercado global.

La economía verde también debería ser una alternativa para reducir la dependencia del petróleo. Nadie confía en que los actuales precios de saldo del crudo se vayan a mantener. Al contrario, se generaliza el temor de que el desplome del petróleo reduzca las inversiones en el sector. Y que la producción no sea capaz de responder a la demanda cuando la actividad económica se recupere, lo que provocará una nueva explosión de los precios.


Fuente: elEconomista.es