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Venezuela abandona el sistema de derechos humanos interamericano

El desencuentro con el organismo comenzó cuando este denunció el deterioro de la democracia venezolana. A partir de este martes Caracas queda fuera de la jurisdicción de la Corte

Ya es oficial: Venezuela ha abandonado, hasta nuevo aviso, el sistema interamericano de justicia. Este martes 10 de septiembre se hace efectiva la denuncia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos anunciada hace un año por el entonces presidente Hugo Chávez. Esto implica que, a partir de ahora, la Corte Interamericana de DDHH perderá su jurisdicción sobre Caracas y con ello, las víctimas venezolanas perderán también la posibilidad de encontrar en instancias internacionales la justicia que les ha sido negada en los tribunales locales.

El Estado venezolano se va, además, en deuda: queda aún pendiente el cumplimiento total de las 16 sentencias condenatorias emitidas por la Corte Interamericana de DDHH entre 1995 y 2012, que solo han sido acatadas parcialmente y que contemplan, entre otras medidas de reparación, el pago de unos 9.700 millones de dólares en indemnizaciones para más de 250 víctimas.

La Convención Americana sobre Derechos Humanos, también llamada Pacto de San José, fue aprobada en noviembre de 1969 por la Organización de Estados Americanos (OEA) con el propósito de “consolidar dentro del cuadro de las instituciones democráticas un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre” y ha sido suscrita desde entonces por 25 de sus 35 países miembros.

En los 82 artículos de la Convención se establecen los deberes de los Estados para garantizar los derechos de sus ciudadanos y las atribuciones de las dos instancias supranacionales encargadas de vigilar su cumplimiento: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), responsable de estimular, recomendar y promover el respeto de los derechos humanos por parte de los Estados; y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), encargada de juzgar a los Estados cuando los llamados de atención de la CIDH no son suficientes.

Venezuela fue el tercer Estado miembro de la OEA en ratificar la Convención, en junio de 1977, y también es el tercero que, luego de firmarla, la ha denunciado. Antes lo hicieron: Trinidad y Tobago, en 1998, y Perú, en 1999, durante el Gobierno de Alberto Fujimori.

El desencuentro entre Venezuela y las decisiones adoptadas por el sistema interamericano de derechos humanos comenzó hace tres años, cuando la CIDH presentó un informe en el que denunciaba el deterioro de la democracia en Venezuela. “Es una mafia lo que hay ahí. Instituciones como esta nefasta Comisión Interamericana de Derechos Humanos lo menos que hacen es defender los derechos humanos. Es un cuerpo politizado, utilizado por el imperio para agredir a Gobiernos como el venezolano”, dijo Hugo Chávez el 25 de febrero de 2010 y ordenó a su Cancillería preparar la retirada.

Caracas formalizó la denuncia el 9 de septiembre de 2012 y habría bastado una nota diplomática para revertirla, pero el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, opina igual que su mentor: “La Comisión y la Corte lamentablemente degeneraron [sic]. Se creen un poder supranacional, se creen un poder por encima de gobiernos legítimos del continente”, ha dicho este lunes, en la víspera de la despedida.

Desde 1995, la Corte IDH ha emitido 16 sentencias contra el Estado venezolano. Por su responsabilidad en el asesinato de 18 pescadores a manos de militares en 1988, en el caso conocido como El Amparo. Por la represión de la revuelta popular de 1989 conocida como El Caracazo. Por la desaparición forzada y el asesinato de decenas de reclusos en el retén de Catia en 1992. Por vulnerar la labor de los medios con el cierre del canal Radio Caracas Televisión en 2007. Algunos de estos episodios ocurrieron durante Gobiernos anteriores a la era del chavismo, que comenzó en 1998; si bien algunos de los soldados y policías hallados responsables de muertes, torturas o desapariciones de entonces, son los generales y comandantes del presente.

La Corte IDH ha sido, en todos los casos, el único tribunal que ha juzgado y condenado las violaciones más sonoras a los derechos humanos ocurridas en Venezuela en los últimos 25 años. “En un caso histórico como El Caracazo, la única sentencia que existe es de la Corte IDH. Ningún tribunal venezolano ha emitido una sentencia sobre estos hechos, a pesar de la propaganda política que rodea el caso en estos momentos”, explica Liliana Ortega, abogada fundadora de la ONG venezolana Cofavic, que ha acompañado cerca de la mitad de las denuncias que han sido presentadas ante la CIDH y la Corte. De acuerdo a cifras del Ministerio Público venezolano, solo el 3% de las violaciones a los derechos humanos que se cometen en Venezuela llegan a juicio; el 97% restante acaba en sobreseimiento o archivo fiscal.

Para Ortega, este paso que ha dado el Gobierno de Caracas representa una reducción importantísima del derecho a la defensa de las víctimas y no se trata de un hecho aislado. Este año también entró en vigor una nueva reforma al Código Orgánico Procesal Penal de Venezuela que elimina la facultad, que hasta ahora tenían las organizaciones no gubernamentales, de dar apoyo jurídico a las víctimas y de querellarse en su nombre contra funcionarios policiales o militares que hayan incurrido en presuntas violaciones a los derechos humanos.

“Ya no podemos ir a revisar los expedientes, estamos limitados. La única manera de que las ONG puedan representar a las víctimas es a través de poderes otorgados a abogados, pero no a fundaciones ni a organizaciones de derechos humanos. Hay un debilitamiento progresivo de las garantías de trabajo de los defensores de derechos humanos en el país”, ha dicho Ortega a EL PAÍS. Las víctimas atendidas por estas organizaciones y por las decisiones de la Corte IDH son, en su mayoría, pescadores, obreros, reos, trabajadores de la economía informal, venezolanos bajo la línea de pobreza que no tienen dinero para pagar servicios jurídicos. En el 70% de los casos, además, han recibido amenazas.

Aún a pesar de la denuncia de la Convención, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) mantendrá intactas sus funciones sobre Venezuela. Podrá emitir informes, recibir casos, realizar audiencias y hacer recomendaciones; y solo los hechos ocurridos hasta la vigencia de la Convención –hasta este 10 de septiembre de 2013– podrán ser presentados ante la Corte. Pero en el caso de que el Gobierno de Caracas decidiera concretar todas sus amenazas y abandonar también la Comisión, ya no habría vuelta atrás, pues esto también significaría su retiro de la OEA.



Fuente: El País





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Chávez sube el tono con Colombia al llamar a «prepararse para la guerra»

El Gobierno colombiano anuncia que llevará las amenazas ante el Consejo de Seguridad de la ONU y la OEA

La oposición venezolana acusa al presidente de apelar al patriotismo para frenar la caída de su popularidad

Los dos principales pasos de la frontera de dos mil kilómetros que comparten Venezuela y Colombia amanecieron ayer en calma. El flujo de ciudadanos y mercancías fue otra vez fluido. Pero apenas unas horas antes, el domingo, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, había pedido al país «prepararse para la guerra». Una guerra con Colombia, debido a la amenaza que según Chávez representa el reciente acuerdo militar entre Bogotá y Washington.

Tanto la frontera de Paraguachón, en el occidental estado de Zulia, como la del eje Ureña-Cúcuta, en Táchira, al suroeste, estaban ayer tranquilas. Más que la pasada semana, cuando Venezuela cerró el tránsito de mercancías y el intercambio comercial entre ambos países volvió a verse mermado.

El domingo, Chávez acusó de nuevo a Estados Unidos de tratar de invadir Venezuela y así frenar la revolución bolivariana, que él mismo lidera desde hace un decenio. Ante la amenaza de Chávez, Colombia anunció horas después que llevará las amenazas de Caracas a la Organización de Estados Americanos (OEA) y al Consejo de Seguridad de la ONU. El conflicto, que se remonta a hace dieciocho meses, ha alcanzado puntos álgidos tras la firma del acuerdo entre Colombia y EE.?UU. para la presencia estadounidense en siete bases militares colombianas, entre ellas, dos cercanas a la frontera con Venezuela. Mientras Chávez, por segunda vez durante el último año y medio, advertía de la movilización de tropas en la frontera, Colombia insistió en que no habrá «ningún gesto hostil hacia países hermanos». El presidente colombiano, Álvaro Uribe, sigue a la espera de que Chávez acepte la mediación del jefe de Estado de Brasil, Lula da Silva, para un encuentro a tres bandas dentro de dos semanas.

Las críticas de la oposición venezolana -a las que Chávez se anticipó el mismo domingo calificándola de apátrida y pitiyanqui- no se hicieron esperar. Acusan al presidente venezolano de tratar de contrarrestar una aguda caída de su popularidad -del 60% de apoyo al 30% a lo largo de este año, como apuntó el líder del democristiano partido Primero Justicia, Julio Borges- apelando a la carta del patriotismo. Chávez se enfrenta a crecientes protestas por la inseguridad, el racionamiento de la luz y el agua, y una fuerte inflación, que se prevé alcanzará el 30% a final de año.

Protestas de los gobernadores

Mientras, el gobernador de Táchira, César Pérez Vivas, férreo opositor al Gobierno, exigió al presidente rectificar y afirmó que el pueblo fronterizo «no será carne de cañón en una guerra contra un pueblo hermano». «Táchira ha sufrido con el colapso del comercio binacional, que se estima caerá este año en un 35%, luego de alcanzar un monto récord de 7.300 millones de dólares (casi 5.000 millones de euros) en el 2008. Las importaciones colombianas han venido sustituyéndose con compras desde Argentina.

Los analistas temen que Chávez aproveche la oportunidad para destituir al gobernador tachirense y también a otro de los opositores, el gobernador zuliano, Pablo Pérez. En este sentido interpretan las palabras de la vicepresidenta de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, Iris Varela, que llamo a militarizar Táchira, el estado al que representa como diputada, y a cesar en sus funciones a Pérez Vivas, al que acusó de paramilitar.


Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/mundo/2009/11/10/0003_8096220.htm

Venezuela, más cerca del Mercosur

La Comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño aprobó este jueves el ingreso de Venezuela al Mercado Común del Sur (Mercosur), decisión que deberá ser avalada por el plenario de la Cámara Alta.

La comisión aprobó la inclusión del país andino en el bloque sudamericano por 12 votos a favor, uno a favor con reservas y cinco en contra, tras un arduo debate de cuatro horas sobre la situación de la democracia en la nación liderada por Hugo Chávez.

El esperado anuncio de los legisladores se produjo poco antes de que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, iniciara un viaje a Venezuela, donde se reunirá con su homólogo.

El ingreso de Venezuela al bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay fue ratificado por los mandatarios de estos países en julio de 2007, y ya recibió el visto bueno de los parlamentos de Buenos Aires y Montevideo.

Además de la aprobación del Congreso brasileño, el ingreso aún debe ser avalado por el Parlamento de Paraguay.

El protocolo sobre la adhesión de Venezuela al Mercosur fue aprobado por la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño con el apoyo de los legisladores oficialistas, que rechazaron las críticas de la oposición, que acusó a Chávez de gobernar su país “de forma casi dictatorial”.

El líder de la bancada oficialista en el Senado, Romero Juca, aseguró que Venezuela “no es un factor de perturbación para el Mercosur” y resaltó los beneficios de crear fuertes lazos comerciales y económicos con el país.


Fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/10/091029_1746_venezuela_brasi_senado_mz.shtml