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Obama descarta una acción militar de EE.UU. en la crisis de Ucrania

Rusia acusa a EE.UU. de insultos "inaceptables" y la ONU cree que la situación de Crimea amenaza la paz mundial

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, descartó hoy una acción militar de su país en la crisis de Ucrania tras la anexión rusa de la península de Crimea, y apostó una vez más por la diplomacia como solución al conflicto.

"No vamos a meternos en una expedición militar en Ucrania. Creo que incluso los ucranianos reconocerán que enfrentarnos militarmente con Rusia no sería apropiado para nosotros y tampoco sería bueno para Ucrania", dijo Obama en una entrevista con KNSD, la filial de NBC en San Diego (California).

"Hay un camino mejor -que la acción militar- (...) Lo que estamos haciendo es movilizar todos nuestros recursos diplomáticos para asegurarnos de que tenemos una coalición internacional fuerte que envía un mensaje claro, el de que Ucrania debe decidir su destino", explicó.

El presidente estadounidense consideró asimismo que la actuación del presidente ruso, Vladimir Putin, en esta crisis muestra "debilidad" y no "fuerza", después de que interviniera Crimea militarmente y luego fuera anexionara tras el referendo del pasado domingo que no tiene reconocimiento internacional.

En opinión de Obama, Putin "no está cómodo" con que los países que fueron miembros de la Unión Soviética se acerquen a las potencias occidentales.

En otra entrevista, con la filial de la NBC en St. Louis (Misuri), Obama subrayó también hoy que "nadie quiere" que Estados Unidos "desencadene una guerra real con Rusia".

Así las cosas, en este punto, "una de las cosas más importantes" que según Obama puede hacer su país en esta crisis es proveer ayuda económica a una Ucrania que vive una doble crisis, "política y económica".

Estados Unidos confía en que las sanciones impuestas a Rusia y las labores diplomáticas puedan poner freno a la crisis en Ucrania y evitar una escalada militar en la zona.

Rusia acusa a EE.UU. de insultos "inaceptables"

Rusia advirtió hoy a Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU contra los "insultos" de tono "inaceptable" de su embajadora Samantha Power, en un nuevo debate sobre Ucrania.

"Es inaceptable aceptar estos insultos a nuestro país", afirmó el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, quien indicó que, si Estados Unidos "espera la colaboración" de Rusia en otros asuntos en el Consejo de Seguridad, "debe entender esto claramente".

Churkin acusó también a Power de situarse "al nivel de la prensa sensacionalista".

La embajadora estadounidense había dicho que las explicaciones de Moscú sobre la crisis de Ucrania y la situación en Crimea muestran "más imaginación que Tolstoi y Chéjov", dos de los más afamados literatos rusos.
"Rusia ha decidido redibujar sus fronteras, pero no puede redibujar sus derechos", añadió Power.

Churkin también acusó de "cinismo" al Gobierno ucraniano por afirmar que fuerzas rusas habían atacado una base militar ucraniana en Crimea.

"No ha habido ataque en ninguna base. No había tropas rusas", afirmó, para añadir que miembros desarmados de las fuerzas de autodefensa con símbolos nacionales fueron los que irrumpieron en el cuartel general de la Armada ucraniana de Sebastópol.

El embajador ruso también tuvo un intercambio de palabras, menos duro, con su colega francés, Gérard Araud, en una reunión del Consejo de Seguridad que discutió la anexión de Crimea por parte rusa y en la que el tono fue mucho más intenso que en las anteriores sesiones del organismo sobre esta cuestión.

La ONU cree que la situación de Crimea amenaza la paz mundial

El subsecretario general de la ONU, Jan Eliasson, advirtió hoy de una escalada "peligrosa" de la tensión en Crimea que amenaza con tener implicaciones para la paz y la seguridad de la comunidad internacional.

"Los últimos acontecimientos han aumentado las tensiones y han añadido nuevos niveles de complejidad a una situación ya de por sí precaria", dijo Eliasson durante una nueva reunión del Consejo de Seguridad para abordar la crisis entre Ucrania y Rusia.

El "número dos" de la ONU advirtió ante los quince miembros del Consejo que ahora la comunidad internacional se enfrenta a los riesgos de una "escalada peligrosa" de la crisis tras la declaración de independencia de Crimea y su anexión a Rusia.

El subsecretario general se refirió en concreto a los últimos informes que hablan del asalto a dos bases militares ucranianas en las localidades crimeas de Novoozernoye y Sebastopol, tomadas por tropas rusas y civiles.

Además, Eliasson mencionó la muerte de un militar ucraniano en una base de Simferópol, la capital de Crimea, y el fallecimiento de un miembro de las autodefensas rusas, en ambos casos por los disparos de francotiradores.

Eliasson destacó que el viaje emprendido hoy por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a Rusia y a Ucrania se enmarca en los esfuerzos continuos que está haciendo la organización para que las partes se sienten a dialogar una solución pacífica.

"Desde mi misión en Ucrania (a comienzos de marzo) la crisis parece haberse profundizado. En vez de una reducción de la escalada, continúan aumentando las tensiones en Crimea y el este de Ucrania", lamentó Eliasson.

El subsecretario general recordó que ambos países siguen siendo "vecinos" con vínculos "a veces complejos" históricos, culturales, económicos y políticos, de ahí que "interesa a todos" que tengan buenas relaciones.

"Tenemos que centrarnos en un dialogo directo para abrir la vía a una solución diplomática. No se ha logrado todavía pero el camino aún sigue abierto", añadió Eliasson, para quien el primer paso debe ser el cese inmediato de las tensiones.

Por su parte, el enviado de la ONU a Ucrania para estudiar la situación sobre el terreno, Ivan Simonovic, dijo hoy ante el Consejo que en los últimos días se han registrado "cambios tremendos" en Crimea y, advirtió, "lamentablemente no son para bien".

"Es urgente evaluar los informes sobre violaciones de derechos humanos en Crimea. Una evaluación independiente y objetiva puede ayudar a las investigaciones y evitar nuevos casos", indicó Simonovic.

Así, confirmó que a petición de las autoridades ucranianas ya han empezado a llegar al país los primeros miembros de una misión de observación que se desplegará por completo este viernes y que estará formada por nueve funcionarios internacionales y 25 locales.

"La ONU está dispuesta a ayudar a que los derechos humanos se protejan y respeten en Ucrania con apoyo de comunidad internacional, además de prestar asistencia técnica para las reformas legislativas que hacen falta", añadió.

Tras lamentar que durante su estancia en Ucrania no pudo visitar Crimea porque las autoridades no quisieron recibirle "y tampoco garantizaron" su seguridad, Simonovic dijo que este domingo se cursó una invitación que espera que se produzca "lo antes posible".

"No se puede responder a las violaciones de derechos humanos con otras violaciones", dijo el diplomático, quien indicó que "durante años" se han registrado "con impunidad" desde torturas y ejecuciones extrajudiciales hasta malas condiciones de detención.

Además, denunció que la corrupción es un "problema transversal" que afecta al estado de derecho y añadió que las reformas y las nuevas políticas "deben adoptarse sin espíritu de venganza" y de manera "constructiva y transparente".

Simonovic mostró también su preocupación por violaciones "graves" en Ucrania, como detenciones arbitrarias o el empleo de francotiradores, que han dejado más de cien muertos, muchos de ellos manifestantes pero también fuerzas de seguridad.

"Todos estos casos tienen que someterse a la justicia con rapidez tras una investigación imparcial y completa", añadió el diplomático, quien ha instado a las partes a garantizar la libertad de expresión y evitar los discursos de odio.


Fuente: La Vanguardia




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Putin firma tratado de incorporación de Crimea a Rusia

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha firmado el borrador de un tratado para la incorporación de Crimea en la Federación Rusia, ha informado el portal oficial ruso de información jurídica.

"Considerar conveniente la firma de un tratado (...) al más alto nivel", señala la resolución del jefe del Kremlin.

El decreto firmado por Putin y publicado en la web oficial del Gobierno esta misma mañana es uno de los pasos necesarios para formalizar la anexión de Crimea. Rusia, sin embargo, todavía tiene un margen para retroceder. El tratado de anexión de Crimea tiene que ser firmado por los líderes de Rusia y el líder de Crimea y luego ratificada por el Parlamento.

Putin se dirigirá hoy los diputados y senadores rusos en el Kremlin, en un mensaje extraordinario al Parlamento ruso en pleno, para referirse a la situación en Crimea, en el que se espera que aclare los pasos que seguirán las autoridades rusas.

La intervención del jefe del Estado tendrá lugar en la sala San Jorge del Gran Palacio del Kremlin a las 15.00 horas (11.00 GMT), en el mismo formato en el que una vez al año presenta su informe sobre el estado de la nación.

El decreto ejecutivo dice:

"Teniendo en cuenta la declaración de la voluntad del pueblo de Crimea en un referéndum nacional celebrado el 16 de marzo de 2014, la Federación de Rusia reconoce a la República de Crimea como un Estado soberano e independiente, cuya ciudad de Sebastopol tiene un estatus especial. Este decreto entra en vigor hoy."

El presidente de la Duma de Estado de Rusia (Cámara baja del Parlamento), Serguei Narishkin, ya había anunciado previamente que Rusia reconocería la independencia de Crimea, paso previo para aceptar a la república autónoma ucraniana como la entidad número 84 de su federación. Adelantó que el Legislativo será "rápido y responsable" a la hora de decidir si atiende a la aspiración de Crimea.

El Parlamento de Crimea aprobó este lunes una resolución por la que se declaró independiente de Ucrania y pidió oficialmente la incorporación de la península a Rusia después de que el 96,77% de su población apoyara el domingo en referéndum su reunificación con el país al que perteneció hasta 1954.

Las reacciones de la comunidad internacional no se hicieron esperar. El presidente de EEUU, Barack Obama, y la UE han impuesto duras sanciones a siete altos cargos rusos por el referéndum, del que el mandatario estadounidense afirmó que "no será reconocido" por la comunidad internacional y prometió más si el Kremlin sigue "interfiriendo" en Ucrania.

Además de esas sanciones, las más relevantes impuestas a Rusia por EEUU desde la Guerra Fría, según los expertos, el Departamento del Tesoro anunció otras a cuatro ex altos cargos ucranianos, entre ellos el depuesto presidente Víktor Yanukovich.

Las sanciones tienen como objetivo los activos privados, no las compañías que gestionen en nombre del Estado ruso, de personas que EEUU considera que han tenido un papel clave en la crisis.

Putin no figura entre los afectados por la orden ejecutiva emitida por Obama, dado que es "altamente inusual" y "bastante extraordinario" para Estados Unidos "sancionar al jefe del Estado de otro país", dijo un alto cargos de la Casa Blanca


Fuente: El Mundo



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Crimea se abraza a la Rusia de Putin

  • El 96,77% de los crimeos votan unirse a Rusia, según la comisión electoral local
  • El Parlamento de la república autónoma ucrania solicita la incorporación oficial

El 96,77% de los votantes en el referéndum secesionista convocado por la república autónoma de Crimea(Ucrania) se han pronunciado este domingo, con todas las papeletas escrutadas, por la incorporación de este territorio a Rusia, según ha informado la Comisión Electoral de este territorio situado a orillas del mar Negro. Solo un 2,51% ha votado por continuar siendo parte de Ucrania pero con más competencias que en la actualidad. Crimea está siendo el epicentro de una de las mayores crisis internacionales desde la desintegración de la URSS en 1991.

Según la televisión oficial de Crimea, que emite conjuntamente con el canal de televisión rusa Rossia 24, la participación en el referéndum superó el 89,5% en Sebastopol, la ciudad sede de la flota del mar Negro rusa; en la capital, Simferópol, fue del 88,5% y llegó al 82,7% en el resto de la península. El canal reiteraba que el 40% de los tártaros, la comunidad más reacia al referéndum, habían votado. Todos estos datos son imposibles de verificar, porque el número de observadores se limitaba a varias decenas de personas complacientes que no veían nada anormal en la consulta. Además, los ciudadanos no incluidos en las listas podían votar en si rellenaban una solicitud en el mismo colegio electoral.

Dos eran las preguntas sometidas a votación a un censo electoral de algo más 1,5 millones de personas. En la primera se preguntaba sobre la incorporación a Rusia en calidad de provincia y en la segunda, sobre la permanencia en Ucrania sobre la base de la Constitución local de 1992. Según el censo de Crimea, un 58,3% de los habitantes de la península son rusos, el 24,3% son ucranianos y el 12,5 % son tártaros.

El pasado 6 de marzo, el Soviet Supremo de Crimea (Parlamento local) aprobó una declaración de independencia y sus dirigentes subrayaron que el triunfo de la primera opción significa que Crimea se declara independiente. Según una ley que data de 2001, Rusia puede incrementar sus dimensiones mediante la incorporación de Estados (o territorios pertenecientes a estos Estados) mediante la firma un acuerdo bilateral internacional. Dado que Crimea, según su propia lógica, se convierte en independiente, esto significa que Moscú, también desde su propia lógica, puede firmar un acuerdo con Simferópol al margen de Ucrania. Una delegación del Parlamento local ha solicitado esta mañana oficialmente la incorporación de la península a la Federación Rusa.

El procedimiento de la “fusión” implica varios pasos, pero puede acelerarse en función de las necesidades del Kremlin y de los separatistas. Las formalidades para completar el proceso deberían incluir el reconocimiento de la independencia de Crimea por parte de Rusia. A esto seguiría la preparación y firma de un tratado bilateral. Después, habría que someter ese tratado al Tribunal Constitucional para ver si el documento está en consonancia con la Ley Fundamental de la Federación Rusa. En caso positivo, el tratado ruso-crimeo se sometería a la votación de las dos Cámaras del Parlamento (Duma Estatal y Senado o Consejo de la Federación) y a la firma del presidente. Suponiendo que todos estos requisitos se llevaran a cabo con la máxima celeridad, el proceso llevaría algunos días, pero dado el carácter extraordinario de lo que está sucediendo, tal vez incluso menos.

Esta semana hay programados en Moscú diferentes actos para canalizar los procesos de incorporación a Rusia por parte de diferentes entidades, entre ellas municipios e instituciones culturales. Los funcionarios dependientes de las instituciones oficiales de Crimea han cobrado ya su sueldo de marzo por anticipado y en grivnas (la moneda ucrania), pero han sido advertidos de que su próximo sueldo, el de abril, será ya en rublos (la moneda rusa), señalan medios informados.

Con independencia de cómo y cuándo fue elaborado el plan del Kremlin para absorber Crimea, los guiones para culminar esta acción han cambiado sobre la marcha. Una variante, que hoy parece estar en vía muerta, era un cambio legislativo en Rusia (propuesto formalmente por el partido Rusia Justa, socialdemócrata), que permitía incorporar nuevos territorios sin el permiso del país al que pertenecen. Tamaña legitimación de las anexiones territoriales causó un gran malestar en los vecinos y aliados de Rusia, que en cualquier momento podrían verse expuestos a los caprichos del Kremlin y del grupo de allegados al presidente Vladímir Putin, que, con él al frente, enarbolan la bandera del neoimperialismo ruso en versión postsoviética.

Aunque los observadores invitados a Crimea no vieron a uniformados rusos frente a los colegios electorales, lo cierto es que estos continuaban reforzando posiciones ayer. Frente a la unidad A3835 del Ministerio de Defensa de Ucrania, situada en los accesos de Bajchisarái, unos obstáculos metálicos, una señal de stop y cuatro uniformados en traje de camuflaje, casco, máscaras, chaleco antibalas y fusiles automáticos Kaláshnikov con cargadores capaces para 120 balas impidieron a esta corresponsal el paso a la unidad, donde el pasado 6 de marzo todavía era posible acercarse a la verja y conversar con los oficiales ucranios. Los soldados, que hablaban un ruso no marcado por el acento de Crimea, nos invitaron a marcharnos sin permitir que nos acercáramos a la verja. Contactado telefónicamente, uno de los oficiales de la unidad se negó a responder a la pregunta sobre si le era posible salir y acudir a votar en el referéndum.

El Medzhlis de los tártaros de Crimea —el organismo de autogobierno al margen de las estructuras oficiales— recomendó a su comunidad que boicoteara el referéndum y no participara en ninguno de los trámites de su preparación. En Bajchisarái, que es la capital histórica de los tártaros, la situación era “tensa”, según manifestó Shevket Hamzin. En el distrito número seis, tres jóvenes tártaros afirmaron haber boicoteado el referéndum y explicaron que el colegio electoral 12009 se había instalado en unas cocheras, porque el jardín de infancia que normalmente se transforma en colegio electoral se había negado a acoger las urnas. Al citado colegio acudieron tres oficiales de la policía de Ucrania, todos ellos vestidos de uniforme con el tridente (el símbolo oficial de Ucrania) en el gorro. Los tres dijeron que habían votado por la incorporación a Rusia porque este país les es “más cercano”.

“Lo importante no es el uniforme sino lo que llevamos dentro”, dijeron. Desde Sebastopol, un capitán de la Marina ucrania informó de que no dejaban salir a votar a los oficiales de las unidades asediadas.





Fuente: El País



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Análisis: UE y Rusia salen al rescate

Reproducimos aquí el análisis de Igor Ivanov, ex ministro de asuntos exteriores de Rusia, sobre la situación actual de conflicto en Ucrania

En estos momentos, Ucrania está enferma. Y no es un resfriado de poca monta sino una fiebre peligrosa. Los problemas enraizados en la complicada historia del pueblo de Ucrania se han ahondado recientemente debido a políticas irresponsables de los dirigentes del país, saturados de demagogia, de corrupción, de codicia, de mala administración y de ambición personal sin límites. Todos los líderes del estado ucraniano moderno, Kravchuk, Kuchma, Yuchschenko, Timoshenko, Yanukovich y sus compinches y asociados, han contribuido, cada uno a su modo, a la profunda crisis que ha terminado por estallar en el país.

Como sucede a menudo, los primeros en hacer un uso abusivo de la crisis han resultado ser grupos nacionalistas extremistas. Lo que ocurrió en Kiev a finales de febrero es nada más y nada menos que un cambio violento de poder a manos de extremistas políticos radicales que habían estado planeando el 'coup d'état' durante mucho tiempo y que ni siquiera habían intentado camuflar sus intenciones (para confirmar este punto basta tan sólo con visitar sus sitios 'web' públicos). Nadie negará que Victor Yanukovich tiene que aceptar una parte de responsabilidad en la crisis, pero nadie debería negar tampoco que el presidente legítimo fue privado del poder por medios inconstitucionales y no pacíficos. ¿Fueron fuerzas externas parte de este cambio de poder? No se puede negar una intervención externa, pero está claro que dicha participación no fue el factor clave en los acontecimientos de Kiev.

¿Cuáles fueron las decisiones inmediatas de los radicales que secuestraron el poder en Kiev? Comenzaron por recortar los derechos de las minorías (incluidos los derechos a la lengua propia), exigieron la prohibición de los partidos políticos que no les agradaban e hicieron un llamamiento a las depuraciones. Estas pautas, experimentadas en Kiev, deberían de haberse aplicado en Ucrania con carácter general.
La 'opción europea'

Bajo tales circunstancias, ¿podía Rusia seguir siendo un espectador que, de brazos cruzados, se limitara a contemplar el evidente abuso de poder? ¿Podía Rusia cerrar los ojos al destino de millones de sus compatriotas y de rusos de origen que viven en Ucrania? Las acciones llevadas a cabo por Rusia, que tan apasionada reacción han despertado en Occidente, han estado guiadas por una única intención: enviar a las nuevas autoridades de Kiev un mensaje claro de que no deben mantener por más tiempo el rumbo imprudente e irresponsable que han emprendido y que tienen que tener en cuenta y respetar las posiciones y los sentimientos de los ucranianos de todas las regiones del país. Mis colegas occidentales, los que se esfuerzan en justificar los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia y el uso de la fuerza militar en otras regiones del mundo sin mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, me han asegurado en multitud de ocasiones que, para ellos, el cometido más importante ha sido el de ejercer la "responsabilidad de protección" de las poblaciones locales. ¿Pero por qué no puede aplicarse a la Ucrania de hoy el principio de la "responsabilidad de protección"? Cabría señalar de paso que no hay decisiones ni acciones de Rusia que hayan ido más allá de las disposiciones o acuerdos internacionales aplicables al caso.

A veces se argumenta que la crisis ucraniana tiene sus raíces en la intención de Rusia de privar a Ucrania de su "opción europea". La cuestión de la "opción europea" no ha sido la causa principal de la crisis sino que más bien ha resultado ser su detonante por permitir que los radicales de Ucrania 'internacionalizaran' los problemas internos del país. Sin embargo, los argumentos sobre la "opción europea" carecen totalmente de fundamento.

En primer lugar, Ucrania ha sido siempre y seguirá siendo siempre un estado europeo, lo que en modo alguno le priva de mantener amplias relaciones con estados de otras partes del mundo. Esto es más que natural en la era de la globalización. En segundo lugar, si por "opción" se entiende la adhesión a la Unión Europea (UE), esta cuestión no está en la agenda y no va a incluirse en la agenda dentro de un futuro previsible. En tercer lugar, Ucrania no puede contar con una ayuda financiera de la UE equiparable a la ayuda prestada por Bruselas a los países candidatos de Europa Central; la Unión Europea no es capaz hoy en día de digerir un país con una población de 46 millones de habitantes y su correspondiente paquete adjunto de problemas intrínsecos de carácter social, económico, de infraestructura y de otro tipo. En cuarto lugar, si la "opción" se reduce a los valores europeos, entonces hay que subrayar que Ucrania aceptó esos valores hace mucho tiempo al adherirse al Consejo de Europa y a la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa). Y si no se han respetado estos valores, no es porque alguien esté tratando de evitar que Ucrania los respete sino por el nivel actual de la cultura y la inmadurez políticas de la clase política ucraniana.

Las especulaciones teológicas acerca de la "opción europea" han dado lugar a que se haya presentado a Kiev un falso dilema: asociarse a Bruselas o quedarse con Moscú. No es tan importante hoy en día qué es lo que fue primero, si Bruselas o Moscú, para definir el dilema ucraniano de esta manera tan rígida. No obstante, lo cierto es que así se ha presentado y lo que ha quedado en limpio ha sido que, en vez de ser parte de la solución, Rusia y la Unión Europea han terminado por ser parte del problema.
Intereses de Moscú y Bruselas

Sería prematuro presentar aquí un juicio definitivo sobre los resultados de la crisis de Ucrania o sobre sus consecuencias internacionales. La muerte de decenas de personas en las calles de Kiev ya es un precio demasiado alto para cualquier transformación política. Sin embargo, parece evidente que las consecuencias de la crisis pueden ser también de naturaleza a largo plazo, no sólo para la propia Ucrania sino para las relaciones entre el Este y el Oeste del continente europeo. La crisis ha provocado ya una potente explosión de discursos al estilo de la guerra fría en ambos lados, como si determinados políticos tuvieran nostalgia del siglo pasado y estuvieran tratando de aprovechar una magnífica oportunidad de volver a aquellos tiempos compitiendo entre sí en la complejidad de las acusaciones mutuas. Esta agresiva espiral de hostilidad, si no se para en seco, puede dañar gravemente las relaciones entre Rusia y la Unión Europea y Rusia y los Estados Unidos y reducir la eficacia de nuestros esfuerzos conjuntos para hacer frente a las nuevas amenazas y desafíos comunes a todos nosotros. Además, por supuesto, una confrontación de esta naturaleza haría más difícil aún cualquier solución duradera en Ucrania, si es que no la imposibilitaba por completo.

Es de interés tanto de Rusia como de Europa evitar que se produzca este escenario. Después de todo, Moscú y Bruselas deberían estar interesadas en el mantenimiento de la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Ucrania y en el restablecimiento de la ley y el orden en Ucrania. Sin la consecución de estos objetivos, será imposible resolver la crisis en curso y ayudar al pueblo de Ucrania a levantar un país estable y próspero que le garantice el lugar que le corresponde en el seno de la familia europea. Tenemos que pasar con urgencia de las acusaciones mutuas a la elaboración de fórmulas específicas a través de las cuales Ucrania, con una colaboración activa y coordinada de Rusia y la Unión Europea, pueda introducir las reformas políticas y económicas necesarias para estabilizar la situación, recuperar una vida normal y empezar a poner en práctica cambios estructurales en la vida económica y social.

Al mismo tiempo, Moscú, Bruselas y Washington deben aprender sus propias lecciones derivadas de la crisis. Deben acelerar el esfuerzo de superación de la herencia residual de la Guerra Fría que nos impide a todos nosotros la construcción de un nuevo sistema de relaciones internacionales propio del siglo XXI. Entre otras cosas, esto es indispensable para hacer una inversión política seria en la conformación de un moderno sistema de seguridad indivisible e integrador en el espacio euro-atlántico.

Igor Ivanov es ex ministro de Exteriores ruso, ex secretario del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa y presidente del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia (RICA)



Fuente: El Mundo


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