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Ucrania comienza una operación para retomar Slaviansk



Las fuerzas armadas ucrania han comenzado esta madrugada una operación militar en la ciudad de Slaviansk, en el sureste del país, para retomar el control de manos de los separatistas prorrusos, informan medios rusos y ucranianos. Los milicianos prorrusos han abatido dos helicópteros y dos pilotos han muerto. El ministerio de Defensa de Ucrania ha confirmado el ataque al helicóptero y los fallecimientos y ha acusado a fuerzas "extranjeras" de participar en la defensa de la ciudad

"En el curso de la operación antiterrorista que se lleva a cabo en Slaviansk hoy, un helicóptero militar de las Fuerzas Aéreas ucranianas fue alcanzado por varios misiles. Ello atestigua que en ese territorio actúan especialistas militares extranjeros con alta preparación y no ciudadanos locales pacíficos", ha señalado el Servicio de Seguridad ucraniano en un primer momento antes de confirmar la segunda muerte.

El líder de las llamadas fuerzas de autodefensa, Igor Strelkov, ha señalado que la ciudad está ahora bloqueada por las tropas ucranias, que han empleado 20 helicópteros en la ofensiva. "Todas las carreteras están cortadas, y desde todas las direcciones llegan blindados y soldados... Han empleado contra nosotros hasta 20 helicópteros, de combate o de transporte de tropas. El enemigo ha bloqueado la ciudad por completo, las entradas y las salidas", ha dicho Strelkov en el canal ruso de televisión Rossia 24. Otros medios han señalado que en la ciudad sonó una sirena y se escucharon tiros y detonaciones.

Un portavoz de los prorrusos ha dicho a la agencia RIA Nóvosti que "el ataque está apuntando a varios puestos de control al mismo tiempo. Llegaron algunos blindados y vehículos militares, y desde los helicópteros desembarcaron soldados que atacaron los puestos de control". Según Interfax, se han registrado varios heridos entre los milicianos prorrusos.

Slaviansk se ha convertido en el bastión de la sublevación prorrusa en el sureste de Ucrania contra el Gobierno de Kiev. En esta ciudad siguen retenidos seis inspectores militares europeos y un intérprete, acusados por los separatistas de espiar para la OTAN. El Ministerio ruso de Exteriores advirtió ayer, jueves, a las autoridades de Kiev de que si lanzaba una ofensiva en el sureste de Ucrania podría haber "consecuencias catastróficas".



Fuente: EL PAIS






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Obama descarta una acción militar de EE.UU. en la crisis de Ucrania

Rusia acusa a EE.UU. de insultos "inaceptables" y la ONU cree que la situación de Crimea amenaza la paz mundial

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, descartó hoy una acción militar de su país en la crisis de Ucrania tras la anexión rusa de la península de Crimea, y apostó una vez más por la diplomacia como solución al conflicto.

"No vamos a meternos en una expedición militar en Ucrania. Creo que incluso los ucranianos reconocerán que enfrentarnos militarmente con Rusia no sería apropiado para nosotros y tampoco sería bueno para Ucrania", dijo Obama en una entrevista con KNSD, la filial de NBC en San Diego (California).

"Hay un camino mejor -que la acción militar- (...) Lo que estamos haciendo es movilizar todos nuestros recursos diplomáticos para asegurarnos de que tenemos una coalición internacional fuerte que envía un mensaje claro, el de que Ucrania debe decidir su destino", explicó.

El presidente estadounidense consideró asimismo que la actuación del presidente ruso, Vladimir Putin, en esta crisis muestra "debilidad" y no "fuerza", después de que interviniera Crimea militarmente y luego fuera anexionara tras el referendo del pasado domingo que no tiene reconocimiento internacional.

En opinión de Obama, Putin "no está cómodo" con que los países que fueron miembros de la Unión Soviética se acerquen a las potencias occidentales.

En otra entrevista, con la filial de la NBC en St. Louis (Misuri), Obama subrayó también hoy que "nadie quiere" que Estados Unidos "desencadene una guerra real con Rusia".

Así las cosas, en este punto, "una de las cosas más importantes" que según Obama puede hacer su país en esta crisis es proveer ayuda económica a una Ucrania que vive una doble crisis, "política y económica".

Estados Unidos confía en que las sanciones impuestas a Rusia y las labores diplomáticas puedan poner freno a la crisis en Ucrania y evitar una escalada militar en la zona.

Rusia acusa a EE.UU. de insultos "inaceptables"

Rusia advirtió hoy a Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU contra los "insultos" de tono "inaceptable" de su embajadora Samantha Power, en un nuevo debate sobre Ucrania.

"Es inaceptable aceptar estos insultos a nuestro país", afirmó el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, quien indicó que, si Estados Unidos "espera la colaboración" de Rusia en otros asuntos en el Consejo de Seguridad, "debe entender esto claramente".

Churkin acusó también a Power de situarse "al nivel de la prensa sensacionalista".

La embajadora estadounidense había dicho que las explicaciones de Moscú sobre la crisis de Ucrania y la situación en Crimea muestran "más imaginación que Tolstoi y Chéjov", dos de los más afamados literatos rusos.
"Rusia ha decidido redibujar sus fronteras, pero no puede redibujar sus derechos", añadió Power.

Churkin también acusó de "cinismo" al Gobierno ucraniano por afirmar que fuerzas rusas habían atacado una base militar ucraniana en Crimea.

"No ha habido ataque en ninguna base. No había tropas rusas", afirmó, para añadir que miembros desarmados de las fuerzas de autodefensa con símbolos nacionales fueron los que irrumpieron en el cuartel general de la Armada ucraniana de Sebastópol.

El embajador ruso también tuvo un intercambio de palabras, menos duro, con su colega francés, Gérard Araud, en una reunión del Consejo de Seguridad que discutió la anexión de Crimea por parte rusa y en la que el tono fue mucho más intenso que en las anteriores sesiones del organismo sobre esta cuestión.

La ONU cree que la situación de Crimea amenaza la paz mundial

El subsecretario general de la ONU, Jan Eliasson, advirtió hoy de una escalada "peligrosa" de la tensión en Crimea que amenaza con tener implicaciones para la paz y la seguridad de la comunidad internacional.

"Los últimos acontecimientos han aumentado las tensiones y han añadido nuevos niveles de complejidad a una situación ya de por sí precaria", dijo Eliasson durante una nueva reunión del Consejo de Seguridad para abordar la crisis entre Ucrania y Rusia.

El "número dos" de la ONU advirtió ante los quince miembros del Consejo que ahora la comunidad internacional se enfrenta a los riesgos de una "escalada peligrosa" de la crisis tras la declaración de independencia de Crimea y su anexión a Rusia.

El subsecretario general se refirió en concreto a los últimos informes que hablan del asalto a dos bases militares ucranianas en las localidades crimeas de Novoozernoye y Sebastopol, tomadas por tropas rusas y civiles.

Además, Eliasson mencionó la muerte de un militar ucraniano en una base de Simferópol, la capital de Crimea, y el fallecimiento de un miembro de las autodefensas rusas, en ambos casos por los disparos de francotiradores.

Eliasson destacó que el viaje emprendido hoy por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a Rusia y a Ucrania se enmarca en los esfuerzos continuos que está haciendo la organización para que las partes se sienten a dialogar una solución pacífica.

"Desde mi misión en Ucrania (a comienzos de marzo) la crisis parece haberse profundizado. En vez de una reducción de la escalada, continúan aumentando las tensiones en Crimea y el este de Ucrania", lamentó Eliasson.

El subsecretario general recordó que ambos países siguen siendo "vecinos" con vínculos "a veces complejos" históricos, culturales, económicos y políticos, de ahí que "interesa a todos" que tengan buenas relaciones.

"Tenemos que centrarnos en un dialogo directo para abrir la vía a una solución diplomática. No se ha logrado todavía pero el camino aún sigue abierto", añadió Eliasson, para quien el primer paso debe ser el cese inmediato de las tensiones.

Por su parte, el enviado de la ONU a Ucrania para estudiar la situación sobre el terreno, Ivan Simonovic, dijo hoy ante el Consejo que en los últimos días se han registrado "cambios tremendos" en Crimea y, advirtió, "lamentablemente no son para bien".

"Es urgente evaluar los informes sobre violaciones de derechos humanos en Crimea. Una evaluación independiente y objetiva puede ayudar a las investigaciones y evitar nuevos casos", indicó Simonovic.

Así, confirmó que a petición de las autoridades ucranianas ya han empezado a llegar al país los primeros miembros de una misión de observación que se desplegará por completo este viernes y que estará formada por nueve funcionarios internacionales y 25 locales.

"La ONU está dispuesta a ayudar a que los derechos humanos se protejan y respeten en Ucrania con apoyo de comunidad internacional, además de prestar asistencia técnica para las reformas legislativas que hacen falta", añadió.

Tras lamentar que durante su estancia en Ucrania no pudo visitar Crimea porque las autoridades no quisieron recibirle "y tampoco garantizaron" su seguridad, Simonovic dijo que este domingo se cursó una invitación que espera que se produzca "lo antes posible".

"No se puede responder a las violaciones de derechos humanos con otras violaciones", dijo el diplomático, quien indicó que "durante años" se han registrado "con impunidad" desde torturas y ejecuciones extrajudiciales hasta malas condiciones de detención.

Además, denunció que la corrupción es un "problema transversal" que afecta al estado de derecho y añadió que las reformas y las nuevas políticas "deben adoptarse sin espíritu de venganza" y de manera "constructiva y transparente".

Simonovic mostró también su preocupación por violaciones "graves" en Ucrania, como detenciones arbitrarias o el empleo de francotiradores, que han dejado más de cien muertos, muchos de ellos manifestantes pero también fuerzas de seguridad.

"Todos estos casos tienen que someterse a la justicia con rapidez tras una investigación imparcial y completa", añadió el diplomático, quien ha instado a las partes a garantizar la libertad de expresión y evitar los discursos de odio.


Fuente: La Vanguardia




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Putin firma tratado de incorporación de Crimea a Rusia

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha firmado el borrador de un tratado para la incorporación de Crimea en la Federación Rusia, ha informado el portal oficial ruso de información jurídica.

"Considerar conveniente la firma de un tratado (...) al más alto nivel", señala la resolución del jefe del Kremlin.

El decreto firmado por Putin y publicado en la web oficial del Gobierno esta misma mañana es uno de los pasos necesarios para formalizar la anexión de Crimea. Rusia, sin embargo, todavía tiene un margen para retroceder. El tratado de anexión de Crimea tiene que ser firmado por los líderes de Rusia y el líder de Crimea y luego ratificada por el Parlamento.

Putin se dirigirá hoy los diputados y senadores rusos en el Kremlin, en un mensaje extraordinario al Parlamento ruso en pleno, para referirse a la situación en Crimea, en el que se espera que aclare los pasos que seguirán las autoridades rusas.

La intervención del jefe del Estado tendrá lugar en la sala San Jorge del Gran Palacio del Kremlin a las 15.00 horas (11.00 GMT), en el mismo formato en el que una vez al año presenta su informe sobre el estado de la nación.

El decreto ejecutivo dice:

"Teniendo en cuenta la declaración de la voluntad del pueblo de Crimea en un referéndum nacional celebrado el 16 de marzo de 2014, la Federación de Rusia reconoce a la República de Crimea como un Estado soberano e independiente, cuya ciudad de Sebastopol tiene un estatus especial. Este decreto entra en vigor hoy."

El presidente de la Duma de Estado de Rusia (Cámara baja del Parlamento), Serguei Narishkin, ya había anunciado previamente que Rusia reconocería la independencia de Crimea, paso previo para aceptar a la república autónoma ucraniana como la entidad número 84 de su federación. Adelantó que el Legislativo será "rápido y responsable" a la hora de decidir si atiende a la aspiración de Crimea.

El Parlamento de Crimea aprobó este lunes una resolución por la que se declaró independiente de Ucrania y pidió oficialmente la incorporación de la península a Rusia después de que el 96,77% de su población apoyara el domingo en referéndum su reunificación con el país al que perteneció hasta 1954.

Las reacciones de la comunidad internacional no se hicieron esperar. El presidente de EEUU, Barack Obama, y la UE han impuesto duras sanciones a siete altos cargos rusos por el referéndum, del que el mandatario estadounidense afirmó que "no será reconocido" por la comunidad internacional y prometió más si el Kremlin sigue "interfiriendo" en Ucrania.

Además de esas sanciones, las más relevantes impuestas a Rusia por EEUU desde la Guerra Fría, según los expertos, el Departamento del Tesoro anunció otras a cuatro ex altos cargos ucranianos, entre ellos el depuesto presidente Víktor Yanukovich.

Las sanciones tienen como objetivo los activos privados, no las compañías que gestionen en nombre del Estado ruso, de personas que EEUU considera que han tenido un papel clave en la crisis.

Putin no figura entre los afectados por la orden ejecutiva emitida por Obama, dado que es "altamente inusual" y "bastante extraordinario" para Estados Unidos "sancionar al jefe del Estado de otro país", dijo un alto cargos de la Casa Blanca


Fuente: El Mundo



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Crimea se abraza a la Rusia de Putin

  • El 96,77% de los crimeos votan unirse a Rusia, según la comisión electoral local
  • El Parlamento de la república autónoma ucrania solicita la incorporación oficial

El 96,77% de los votantes en el referéndum secesionista convocado por la república autónoma de Crimea(Ucrania) se han pronunciado este domingo, con todas las papeletas escrutadas, por la incorporación de este territorio a Rusia, según ha informado la Comisión Electoral de este territorio situado a orillas del mar Negro. Solo un 2,51% ha votado por continuar siendo parte de Ucrania pero con más competencias que en la actualidad. Crimea está siendo el epicentro de una de las mayores crisis internacionales desde la desintegración de la URSS en 1991.

Según la televisión oficial de Crimea, que emite conjuntamente con el canal de televisión rusa Rossia 24, la participación en el referéndum superó el 89,5% en Sebastopol, la ciudad sede de la flota del mar Negro rusa; en la capital, Simferópol, fue del 88,5% y llegó al 82,7% en el resto de la península. El canal reiteraba que el 40% de los tártaros, la comunidad más reacia al referéndum, habían votado. Todos estos datos son imposibles de verificar, porque el número de observadores se limitaba a varias decenas de personas complacientes que no veían nada anormal en la consulta. Además, los ciudadanos no incluidos en las listas podían votar en si rellenaban una solicitud en el mismo colegio electoral.

Dos eran las preguntas sometidas a votación a un censo electoral de algo más 1,5 millones de personas. En la primera se preguntaba sobre la incorporación a Rusia en calidad de provincia y en la segunda, sobre la permanencia en Ucrania sobre la base de la Constitución local de 1992. Según el censo de Crimea, un 58,3% de los habitantes de la península son rusos, el 24,3% son ucranianos y el 12,5 % son tártaros.

El pasado 6 de marzo, el Soviet Supremo de Crimea (Parlamento local) aprobó una declaración de independencia y sus dirigentes subrayaron que el triunfo de la primera opción significa que Crimea se declara independiente. Según una ley que data de 2001, Rusia puede incrementar sus dimensiones mediante la incorporación de Estados (o territorios pertenecientes a estos Estados) mediante la firma un acuerdo bilateral internacional. Dado que Crimea, según su propia lógica, se convierte en independiente, esto significa que Moscú, también desde su propia lógica, puede firmar un acuerdo con Simferópol al margen de Ucrania. Una delegación del Parlamento local ha solicitado esta mañana oficialmente la incorporación de la península a la Federación Rusa.

El procedimiento de la “fusión” implica varios pasos, pero puede acelerarse en función de las necesidades del Kremlin y de los separatistas. Las formalidades para completar el proceso deberían incluir el reconocimiento de la independencia de Crimea por parte de Rusia. A esto seguiría la preparación y firma de un tratado bilateral. Después, habría que someter ese tratado al Tribunal Constitucional para ver si el documento está en consonancia con la Ley Fundamental de la Federación Rusa. En caso positivo, el tratado ruso-crimeo se sometería a la votación de las dos Cámaras del Parlamento (Duma Estatal y Senado o Consejo de la Federación) y a la firma del presidente. Suponiendo que todos estos requisitos se llevaran a cabo con la máxima celeridad, el proceso llevaría algunos días, pero dado el carácter extraordinario de lo que está sucediendo, tal vez incluso menos.

Esta semana hay programados en Moscú diferentes actos para canalizar los procesos de incorporación a Rusia por parte de diferentes entidades, entre ellas municipios e instituciones culturales. Los funcionarios dependientes de las instituciones oficiales de Crimea han cobrado ya su sueldo de marzo por anticipado y en grivnas (la moneda ucrania), pero han sido advertidos de que su próximo sueldo, el de abril, será ya en rublos (la moneda rusa), señalan medios informados.

Con independencia de cómo y cuándo fue elaborado el plan del Kremlin para absorber Crimea, los guiones para culminar esta acción han cambiado sobre la marcha. Una variante, que hoy parece estar en vía muerta, era un cambio legislativo en Rusia (propuesto formalmente por el partido Rusia Justa, socialdemócrata), que permitía incorporar nuevos territorios sin el permiso del país al que pertenecen. Tamaña legitimación de las anexiones territoriales causó un gran malestar en los vecinos y aliados de Rusia, que en cualquier momento podrían verse expuestos a los caprichos del Kremlin y del grupo de allegados al presidente Vladímir Putin, que, con él al frente, enarbolan la bandera del neoimperialismo ruso en versión postsoviética.

Aunque los observadores invitados a Crimea no vieron a uniformados rusos frente a los colegios electorales, lo cierto es que estos continuaban reforzando posiciones ayer. Frente a la unidad A3835 del Ministerio de Defensa de Ucrania, situada en los accesos de Bajchisarái, unos obstáculos metálicos, una señal de stop y cuatro uniformados en traje de camuflaje, casco, máscaras, chaleco antibalas y fusiles automáticos Kaláshnikov con cargadores capaces para 120 balas impidieron a esta corresponsal el paso a la unidad, donde el pasado 6 de marzo todavía era posible acercarse a la verja y conversar con los oficiales ucranios. Los soldados, que hablaban un ruso no marcado por el acento de Crimea, nos invitaron a marcharnos sin permitir que nos acercáramos a la verja. Contactado telefónicamente, uno de los oficiales de la unidad se negó a responder a la pregunta sobre si le era posible salir y acudir a votar en el referéndum.

El Medzhlis de los tártaros de Crimea —el organismo de autogobierno al margen de las estructuras oficiales— recomendó a su comunidad que boicoteara el referéndum y no participara en ninguno de los trámites de su preparación. En Bajchisarái, que es la capital histórica de los tártaros, la situación era “tensa”, según manifestó Shevket Hamzin. En el distrito número seis, tres jóvenes tártaros afirmaron haber boicoteado el referéndum y explicaron que el colegio electoral 12009 se había instalado en unas cocheras, porque el jardín de infancia que normalmente se transforma en colegio electoral se había negado a acoger las urnas. Al citado colegio acudieron tres oficiales de la policía de Ucrania, todos ellos vestidos de uniforme con el tridente (el símbolo oficial de Ucrania) en el gorro. Los tres dijeron que habían votado por la incorporación a Rusia porque este país les es “más cercano”.

“Lo importante no es el uniforme sino lo que llevamos dentro”, dijeron. Desde Sebastopol, un capitán de la Marina ucrania informó de que no dejaban salir a votar a los oficiales de las unidades asediadas.





Fuente: El País



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Análisis: UE y Rusia salen al rescate

Reproducimos aquí el análisis de Igor Ivanov, ex ministro de asuntos exteriores de Rusia, sobre la situación actual de conflicto en Ucrania

En estos momentos, Ucrania está enferma. Y no es un resfriado de poca monta sino una fiebre peligrosa. Los problemas enraizados en la complicada historia del pueblo de Ucrania se han ahondado recientemente debido a políticas irresponsables de los dirigentes del país, saturados de demagogia, de corrupción, de codicia, de mala administración y de ambición personal sin límites. Todos los líderes del estado ucraniano moderno, Kravchuk, Kuchma, Yuchschenko, Timoshenko, Yanukovich y sus compinches y asociados, han contribuido, cada uno a su modo, a la profunda crisis que ha terminado por estallar en el país.

Como sucede a menudo, los primeros en hacer un uso abusivo de la crisis han resultado ser grupos nacionalistas extremistas. Lo que ocurrió en Kiev a finales de febrero es nada más y nada menos que un cambio violento de poder a manos de extremistas políticos radicales que habían estado planeando el 'coup d'état' durante mucho tiempo y que ni siquiera habían intentado camuflar sus intenciones (para confirmar este punto basta tan sólo con visitar sus sitios 'web' públicos). Nadie negará que Victor Yanukovich tiene que aceptar una parte de responsabilidad en la crisis, pero nadie debería negar tampoco que el presidente legítimo fue privado del poder por medios inconstitucionales y no pacíficos. ¿Fueron fuerzas externas parte de este cambio de poder? No se puede negar una intervención externa, pero está claro que dicha participación no fue el factor clave en los acontecimientos de Kiev.

¿Cuáles fueron las decisiones inmediatas de los radicales que secuestraron el poder en Kiev? Comenzaron por recortar los derechos de las minorías (incluidos los derechos a la lengua propia), exigieron la prohibición de los partidos políticos que no les agradaban e hicieron un llamamiento a las depuraciones. Estas pautas, experimentadas en Kiev, deberían de haberse aplicado en Ucrania con carácter general.
La 'opción europea'

Bajo tales circunstancias, ¿podía Rusia seguir siendo un espectador que, de brazos cruzados, se limitara a contemplar el evidente abuso de poder? ¿Podía Rusia cerrar los ojos al destino de millones de sus compatriotas y de rusos de origen que viven en Ucrania? Las acciones llevadas a cabo por Rusia, que tan apasionada reacción han despertado en Occidente, han estado guiadas por una única intención: enviar a las nuevas autoridades de Kiev un mensaje claro de que no deben mantener por más tiempo el rumbo imprudente e irresponsable que han emprendido y que tienen que tener en cuenta y respetar las posiciones y los sentimientos de los ucranianos de todas las regiones del país. Mis colegas occidentales, los que se esfuerzan en justificar los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia y el uso de la fuerza militar en otras regiones del mundo sin mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, me han asegurado en multitud de ocasiones que, para ellos, el cometido más importante ha sido el de ejercer la "responsabilidad de protección" de las poblaciones locales. ¿Pero por qué no puede aplicarse a la Ucrania de hoy el principio de la "responsabilidad de protección"? Cabría señalar de paso que no hay decisiones ni acciones de Rusia que hayan ido más allá de las disposiciones o acuerdos internacionales aplicables al caso.

A veces se argumenta que la crisis ucraniana tiene sus raíces en la intención de Rusia de privar a Ucrania de su "opción europea". La cuestión de la "opción europea" no ha sido la causa principal de la crisis sino que más bien ha resultado ser su detonante por permitir que los radicales de Ucrania 'internacionalizaran' los problemas internos del país. Sin embargo, los argumentos sobre la "opción europea" carecen totalmente de fundamento.

En primer lugar, Ucrania ha sido siempre y seguirá siendo siempre un estado europeo, lo que en modo alguno le priva de mantener amplias relaciones con estados de otras partes del mundo. Esto es más que natural en la era de la globalización. En segundo lugar, si por "opción" se entiende la adhesión a la Unión Europea (UE), esta cuestión no está en la agenda y no va a incluirse en la agenda dentro de un futuro previsible. En tercer lugar, Ucrania no puede contar con una ayuda financiera de la UE equiparable a la ayuda prestada por Bruselas a los países candidatos de Europa Central; la Unión Europea no es capaz hoy en día de digerir un país con una población de 46 millones de habitantes y su correspondiente paquete adjunto de problemas intrínsecos de carácter social, económico, de infraestructura y de otro tipo. En cuarto lugar, si la "opción" se reduce a los valores europeos, entonces hay que subrayar que Ucrania aceptó esos valores hace mucho tiempo al adherirse al Consejo de Europa y a la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa). Y si no se han respetado estos valores, no es porque alguien esté tratando de evitar que Ucrania los respete sino por el nivel actual de la cultura y la inmadurez políticas de la clase política ucraniana.

Las especulaciones teológicas acerca de la "opción europea" han dado lugar a que se haya presentado a Kiev un falso dilema: asociarse a Bruselas o quedarse con Moscú. No es tan importante hoy en día qué es lo que fue primero, si Bruselas o Moscú, para definir el dilema ucraniano de esta manera tan rígida. No obstante, lo cierto es que así se ha presentado y lo que ha quedado en limpio ha sido que, en vez de ser parte de la solución, Rusia y la Unión Europea han terminado por ser parte del problema.
Intereses de Moscú y Bruselas

Sería prematuro presentar aquí un juicio definitivo sobre los resultados de la crisis de Ucrania o sobre sus consecuencias internacionales. La muerte de decenas de personas en las calles de Kiev ya es un precio demasiado alto para cualquier transformación política. Sin embargo, parece evidente que las consecuencias de la crisis pueden ser también de naturaleza a largo plazo, no sólo para la propia Ucrania sino para las relaciones entre el Este y el Oeste del continente europeo. La crisis ha provocado ya una potente explosión de discursos al estilo de la guerra fría en ambos lados, como si determinados políticos tuvieran nostalgia del siglo pasado y estuvieran tratando de aprovechar una magnífica oportunidad de volver a aquellos tiempos compitiendo entre sí en la complejidad de las acusaciones mutuas. Esta agresiva espiral de hostilidad, si no se para en seco, puede dañar gravemente las relaciones entre Rusia y la Unión Europea y Rusia y los Estados Unidos y reducir la eficacia de nuestros esfuerzos conjuntos para hacer frente a las nuevas amenazas y desafíos comunes a todos nosotros. Además, por supuesto, una confrontación de esta naturaleza haría más difícil aún cualquier solución duradera en Ucrania, si es que no la imposibilitaba por completo.

Es de interés tanto de Rusia como de Europa evitar que se produzca este escenario. Después de todo, Moscú y Bruselas deberían estar interesadas en el mantenimiento de la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Ucrania y en el restablecimiento de la ley y el orden en Ucrania. Sin la consecución de estos objetivos, será imposible resolver la crisis en curso y ayudar al pueblo de Ucrania a levantar un país estable y próspero que le garantice el lugar que le corresponde en el seno de la familia europea. Tenemos que pasar con urgencia de las acusaciones mutuas a la elaboración de fórmulas específicas a través de las cuales Ucrania, con una colaboración activa y coordinada de Rusia y la Unión Europea, pueda introducir las reformas políticas y económicas necesarias para estabilizar la situación, recuperar una vida normal y empezar a poner en práctica cambios estructurales en la vida económica y social.

Al mismo tiempo, Moscú, Bruselas y Washington deben aprender sus propias lecciones derivadas de la crisis. Deben acelerar el esfuerzo de superación de la herencia residual de la Guerra Fría que nos impide a todos nosotros la construcción de un nuevo sistema de relaciones internacionales propio del siglo XXI. Entre otras cosas, esto es indispensable para hacer una inversión política seria en la conformación de un moderno sistema de seguridad indivisible e integrador en el espacio euro-atlántico.

Igor Ivanov es ex ministro de Exteriores ruso, ex secretario del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa y presidente del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia (RICA)



Fuente: El Mundo


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Putin no descarta una intervención si el caos se apodera de Ucrania

El presidente ruso cree que en Ucrania ha habido un golpe de Estado armado y que Yanukóvich es aún el presidente legítimo

El presidente ruso, Vladímir Putin, se ha decidido por fin a hablar ante los rusos sobre la situación en Ucrania, y este martes ha dicho a los periodistas reunidos en su residencia que en el país vecino se ha dado un golpe de Estado violento, pero ha opinado que de momento no es necesario utilizar las tropas rusas. Putin ha advertido, no obstante, que lo haría "en caso extremo" y "como último recurso" para defender a la población ucrania de las zonas del este y sur. Con respecto a Crimea, ha declarado que Rusia no pretende anexionar esa península.

En Ucrania "ha habido un golpe de Estado" y "se ha tomado el poder con las armas", ha manifestado Putin, quien ha añadido que la pregunta clave es por qué lo hicieron en circunstancias de que al firmar el acuerdo del 21 de febrero pasado Víktor Yanukóvich prácticamente había entregado el poder. Había accedido a todas las exigencias de la oposición: elecciones presidenciales anticipadas, elecciones parlamentarias, retorno a la anterior Constitución. Pero cuando Yanukóvich viajó a Járkov, la oposición, en lugar de cumplir los acuerdos, se tomó violentamente el poder. ¿Con qué fin, si todos coincidían en que Yanukóvich no tenía ninguna posibilidad de ganar unas elecciones?, se ha preguntado el líder ruso.

"No se puede alentar la ilegalidad", sobre todo en un espacio como el de la desaparecida Unión Soviética, ha subrayado Putin añadiendo que había que actuar exclusivamente "en los marcos de la Constitución".

En Ucrania "ha habido un golpe de Estado" y "se ha tomado el poder con las armas"

Putin ha dicho que el hombre de la calle había sufrido con todos los presidentes de Ucrania, que su situación estos años no ha mejorado mientras que la corrupción ha alcanzado niveles extraordinarios, aún más altos que en Rusia, donde reconoce que el problema es grave. Por eso, "comprendo a la gente del Euromaidán" que continúan en la plaza y exigen "cambios radicales". "Lo hacen porque están acostumbrados a que unos chorizos sean reemplazados por otros", ha opinado.

"Comprendo a la gente del Euromaidán" porque "están tán acostumbrados a que unos chorizos sean reemplazados por otros"

El líder ruso ha afirmado que de momento "no hay necesidad" de utilizar las Fuerzas Armadas en el país vecino, pero ha recordado que tiene esa posibilidad gracias a la autorización dada por el Senado y advirtió que lo hará si hay que "defender a los ucranios" de las regiones del sur y del este. Putin ha dicho que, aunque no depende de él, considera que todos los ucranios, independientemente de la región del país en que viven, deben tener derecho a participar en la determinación de su futuro y en el destino de su partria.

En Crimea lo único que ha hecho Rusia ha sido reforzar la protección de las instalaciones militares que allí tiene e hizo notar que en la península ningún fusil ha disparado. Los mismos habitantes bloquearon a los militares ucranios y se pusieron de acuerdo con ellos para evitar enfrentamientos, ha dicho Putin, pronosticando que si Rusia se ve obligada a utilizar su ejército está "seguro de que los soldados" ucranios y rusos "estarán en una misma barricada" como ha sucedido en Crimea.

Pero ha insistido en el uso de las tropas rusas se hará solo "en caso extremos". Para Putin, Kiev debería dar garantías a la población rusohablante de las regiones del sur y del este de Ucrania.

El presidente ruso ha asegurado que las maniobras que se realizaban el 26 de febrero terminaron, como estaba previsto, el lunes y nada tienen que ver con la situación ucrania. "Es algo planeado mucho antes", ha insistido, pero no se podía informar porque los ejercicios se realizan en el marco de las inspecciones sorpresivas para comprobar la preparación de la Fuerzas Armadas en caso de que haya necesidad de una reaccción rápida e imprevista. Las maniobras abarcaron los distritos militares del centro y de la zona occidental del país y no incluían a la Flota del mar Negro, que tiene su principal base en Sebastópol y que subordina al distrito militar del Sur. En total, en los ejercicios militares participaron 150.000 efectivos.

Sobre las posibles sanciones con respecto a Rusia, Putin ha opinado que ante todo deberían pensar en sus consecuencias quienes pretenden imponerlas, ya que "en el mundo moderno, en el que todo está relacionado y en el que todos dependen de todos, por supuesto que se puede hacer daño, pero el daño será recíproco".


Fuente: El País



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Ucrania: pieza codiciada por Europa y Rusia

Bruselas y Moscú se disputan el gran mercado ucraniano y su posición estratégica como principal país de tránsito de gas y petróleo de Rusia a Europa.


Situada en el corazón de Europa, Ucrania es hoy una pieza codiciada por Bruselas y por Moscú. Para empezar, sus 45 millones de habitantes, entre los que abundan los especialistas altamente cualificados, y su superficie de más de 603.000 kilómetros cuadrados son dos argumentos de peso en una pugna donde los factores económicos (gran mercado y principal país de tránsito de gas y petróleo de Rusia a Europa, entre otros) se mezclan con los razonamientos políticos y geopolíticos, culturales y psicológicos de los diferentes actores, en dosis no siempre fáciles de analizar.

Pero la nueva guerra fría postsoviética que se libra ahora en el continente encierra una paradoja, porque Ucrania puede no ser un premio, sino un castigo para el vencedor. Lastrada por una enorme corrupción, ese país de gente tan trabajadora como poco afortunada con su clase política, lleva consigo una pesada maleta de problemas que complican sus relaciones ya sea con la Unión Europea, que le ofrece un tratado de Asociación, ya sea con Moscú que la invita a incorporarse a su proyecto “euroasiático” mediante la Unión Aduanera.

En Ucrania no están aún bien consolidadas ni la identidad ciudadana ni las instituciones estatales que son utilizadas en provecho de quienes las representan. La élite política no actúa con sentido de Estado sino a partir de sus intereses de clanes y de los beneficios coyunturales para ellos.

El Tratado de Asociación con la UE y la zona de libre comercio profundizada que lleva aparejado iban a suponer “un periodo muy duro de dos o tres años” para los ucranios, según calculaba Pavlo Gaidutski, del Instituto de Evaluaciones Estratégicas de Kiev. El economista creía no obstante que Kiev debía firmar el Tratado por ser éste una “opción civilizadora” y “modernizadora”. La cuestión planteada tanto ante Bruselas como ante el presidente Víctor Yanukóvich es “¿A qué precio?”. A la hora de la verdad ha resultado que Bruselas no está dispuesta a pagar el precio que Yanukóvich necesita para compensar la pérdida de los mercados rusos con la que el presidente Vladímir Putin le ha amenazado. En otras palabras, Bruselas no quiere pagar el precio que el presidente ucranio necesita para ser reelegido en 2015, a saber préstamos de miles de millones de dólares sin contrapartidas penosas para la población y apertura de los mercados europeos para los productos ucranios. Evocando en cierto modo lo que sucedió en Alemania del Este al ser engullida por la República Federal de Alemania, los empresarios de la UE quieren hoy sobre todo los mercados ucranios para sus productos y no fortalecer a los competidores en Ucrania. Un dirigente de Airbus que se reunió con el jefe de Gobierno ucranio Nikolái Azárov le habría dicho que el avión ucranio An-70 era mejor que el Airbus, pero que él iba a hacer todo lo posible para que Ucrania no pudiera venderlo, según contaba, citando a Azárov, el analista Aleksandr Alesin en el semanario Belorusi y Rinok.

Para los países más orientales de la UE, como Polonia o el Báltico, tener a Ucrania en el club es una forma de conjurar desde su punto de vista el peligro que todavía creen percibir en Rusia, porque una asociación integradora de Moscú se queda coja sin Ucrania. A la larga, una Ucrania que desarrolle instituciones democráticas y garantice la independencia de los jueces podría influir en Rusia y contribuir a la modernización de este país que ahora contrapone cada vez con más ahínco su propio proyecto cultural y político a los proyectos occidentales, aún cuando acepta y goza de la tecnología y de los aspectos mercantiles y económicos de occidente.

La experiencia acumulada en Ucrania ha producido una gran desconfianza hacia sus líderes. La desconfianza se nota en Moscú, que para darle algo a Yanukóvich exige compromisos en firme con el proyecto ruso. Al final, puede que la desconfianza de unos y de otros acabe obligando a los ucranios a plantearse más seriamente cuáles son sus verdaderos intereses como país y cuál es la clase política que necesitan para defenderlos.


Fuente: El País
Imagen: El País



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Miles de ultras se manifiestan en Moscú en contra de los inmigrantes

Miles de personas se unieron a la Marcha Rusa, una manifestación de los nacionalistas organizada en el barrio periférico Lublinó de Moscú para protestar en primer lugar contra los migrantes, a quienes los ultras acusan de ser los responsables principales del aumento de la delicuencia y de quitarles los puestos de trabajo.

Enmascarados y jóvenes haciendo el saludo nazi y carteles con lemas del tipo Rusia para los rusos abundaron en la manifestación, en la que participaron, según las diferentes fuentes, entre 8.000 (estimación de la policía) y 20.000 personas (cálculo de los organizadores). Aunque en general la marcha se desarrolló sin excesos, la policía detuvo a una treintena de jóvenes por "llevar máscaras, gritar consignas nazis y utilizar símbolos prohibidos".

Las fuerzas del orden reforzaron las medidas de seguridad para esta manifestación y numerosos autobuses con destacamentos antidisturbio y ambulancias se estacionaron en las calles adyacentes a la marcha, listos para entrar en acción en caso de que comenzaran los desórdenes. Las recientes protestas contra migrantes realizadas en algunos barrios —la última provocada por el asesinato de un ruso cometido por un azerbaiyano— terminaron en actos de vandalismo y enfrentamientos con la policía. Como medida de precaución, se decidió cerrar por el día el centro comercial junto al metro Lublinó.

Los nacionalistas han elegido para su marcha el Día de la Unidad, fiesta que se celebra en Rusia el cuatro de noviembre y que fue creada para reemplazar a la que en la época soviética conmemoraba la revolución bolchevique. La idea original de las autoridades de crear una fiesta que uniera a los habitantes de Rusia ha sido un completo fracaso, ya que precisamente los movimientos nacionalistas de diverso tinte —dirigidos principalmente contra la población musulmana y los inmigrantes— se han adueñado de ella desde hace ya varios años. Además de la manifestación ultra en Lublinó, el nacionalista Partido Liberal Democrático realizó asimismo un mitin en la plaza Pushkin, mientras que los cosacos desfilaron en la zona sureste de Moscú.

También en otras ciudades rusas hubo marchas nacionalistas. La posición del líder opositor Alexéi Navalni ante la manifestación ha sido criticada por algunos liberales. Navalni asistía regularmente a las Marchas Rusas desde 2007 y el año pasado fue el primero en el que no participó, oficialmente por tener gripe. En la de este lunes, Navalni estuvo también ausente, pero declaró que apoyaba la idea de la marcha y recomendó a los que estaban vacilantes que participaran en ella.

El escritor Borís Akunin, activo partidario del movimiento de protesta contra el actual régimen, comentó al respecto: «Resulta que me equivocaba al creer que la estupidez nacionalista había sido para Alexéi Navalni una enfermedad juvenil de la que ya se había curado. Pero no […] Me veo obligado a repetir verdades de perogrullo: en un país en el que viven muchos pueblos, cualquier movimiento político de carácter étnico lleva consigo la amenaza de pogromos e incluso de la desintegración del país».

Fuente: El País



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Amplia mayoría absoluta de Putin en Rusia entre protestas de la oposición

Vladimir Putin ha ganado las elecciones presidenciales este domingo en Rusia, según informó la Comisión Electoral Central, con el escrutinio del 99,3% de los votos.

Los resultados oficiales otorgan a Putin el 63,75% de los votos (cerca de 45 millones de votos).

Con este resultado, Putin, que ya ejerció el cargo de presidente entre 2000 y 2008, no tendrá necesidad de volver a las urnas. "No habrá segunda vuelta. Esta victoria estaba clara desde hace dos o tres meses", dijo el cineasta Stanislav Bovorujin, jefe de campaña de Putin, en declaraciones en directo por televisión nada más conocerse los primeros resultados.

El líder del Partido Comunista de Rusia, Guennadi Ziugánov, fue el segundo candidato más votado con el 17,19%, según los datos de la CEC.

El tercer puesto lo disputan el multimillonario Mijaíl Prójorov (7,82%) y el ultranacionalista Vladímir Yirinovski (6,23%).
Protestas de la oposición

El líder comunista ruso Guennadi Ziugánov, el segundo candidato más votado, se ha negado a reconocer la legitimidad de las elecciones. "No veo el sentido de felicitar a nadie. Con estas elecciones perdemos todos. Se han limpiado los pies con nuestros ciudadanos", dijo Ziugánov tras conocerse los primeros resultados parciales que dan una holgada la victoria al primer ministro y ex presidente de Rusia, Vladímir Putin.

Añadió que, "como candidato", no puede "reconocer los comicios celebrados como limpios, justos ni honestos". Tampoco Prójorov felicitó a Putin, pues, según dijo, "estas elecciones no han sido limpias" y sus abogados preparan la apelación a los tribunales.

También cuestionó el triunfo de Putin el expresidente de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov, al dudar de que los datos oficiales preliminares reflejen las preferencias reales de los ciudadanos. "Hay una gran duda de que estos (resultados) reflejen los ánimos de la sociedad. Pero mientras no haya falsificaciones masivas confirmadas es difícil hacer comentarios", dijo Gorbachov.

Decenas de camiones y autobuses repletos de agentes de las fuerzas especiales de la policía y soldados de las tropas de Interior se encargan de garantizar la seguridad en todo el centro de Moscú para prevenir protestas opositoras.

Las elecciones se han celebrado en medio de un ambiente de manifestaciones populares como no se han visto en años y que se suma a las sospechas de fraude electoral a las que el Kremlin ha respondido denunciando una injerencia internacional. El pasado diciembre, Rusia vivió las protestas más multitudinarias de la era Putin para exigir transparencia electoral por un supuesto fraude en las elecciones legislativas.

La indignación sigue en las calles. La oposición espera mantener la presión y ha convocado manifestaciones en el centro de Moscú y otras ciudades para este lunes. Sus líderes dicen que sospechan que se han producido manipulaciones para asegurar que Putin no tenga que acudir a una segunda vuelta.



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Rusia ve a la OTAN como el principal "peligro militar"

Presidencia de Barack Obama no ha producido aún la esperada 'perestroika' de las relaciones entre Moscú y Washington 

Los recelos acumulados por el Kremlin ante Occidente durante una década y también el sentimiento de marginación en decisiones globales afloran en la última versión de la doctrina militar de Rusia, ratificada por el presidente Dmitri Medvédev el pasado día 5. A la cabeza de los "peligros militares" externos, la doctrina sitúa la ampliación de la OTAN y el acercamiento de la infraestructura bélica de la Alianza a las fronteras rusas. En contrapartida, Bielorrusia, el único aliado de Moscú por el Oeste, se convierte en la "prioridad" de la colaboración militar y política" de Rusia, por delante de la principal formación aliada, la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, integrada por Armenia, Kazajstán, Uzbekistán, Kirguizistán, Tazhikistán, y Bielorrusia).

La doctrina, redactada por el Consejo de Seguridad de Rusia, tiene una eficacia práctica cuestionable, pero aparece sobre el telón de fondo de una cierta decepción en los medios políticos rusos porque la presidencia de Barack Obama no ha producido aún la esperada perestroika de las relaciones entre Moscú y Washington. Rusia y EE UU no pudieron firmar puntualmente el Tratado de Reducción de Armas Nucleares Estratégicas para sustituir al que expiró el 5 de diciembre de 2009. Aunque el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov ha afirmado que el 97% del texto está ya concertado, aún no hay todavía fecha para firmarlo y en las negociaciones ha habido diferencias cualitativas importantes.

Obama renunció a los planes de su predecesor para instalar elementos de un sistema de defensa antimisiles en Polonia y la República Checa. Sin embargo, Washington ha irritado a Moscú al concertar un acuerdo con Varsovia para emplazar misiles Patriot a 100 kilómetros del enclave ruso de Kaliningrado. Ante los planes para ubicar otros elementos de defensa antimisiles en Rumania y Bulgaria, Lavrov se ha referido a la "sorpresa rumana" y a la "sorpresa búlgara" y ha pedido explicaciones a EE UU, mientras recordaba que en el mar Negro está restringida la presencia militar de potencias no ribereñas. A todo esto se suma la indiferente acogida por Occidente de las propuestas de Medvédev para una nueva arquitectura de seguridad en Europa, el proyecto internacional estrella del presidente.

Desde 1991, Rusia ha publicado tres doctrinas militares, que corresponden a los sucesivos presidentes, una en 1993 con Borís Yeltsin, otra en 2000 con Vladímir Putin. La actual ha quedado relativizada por la ratificación por parte de Medvédev de otro documento de carácter secreto denominado Bases de la política estatal en el campo de la contención nuclear hasta 2020. Los especialistas militares se hacen cábalas sobre la relación entre ambos textos. "Se produce la impresión" de que la doctrina militar rusa tiene dos partes, una abierta y otra cerrada", una para su amplia difusión nacional e internacional, y la otra "solo para los enterados, ya que explica las normas y los principios de empleo del arma nuclear de los que no es agradable hablar en voz alta", afirmaba Víctor Litovkin en Nezavísimaya Gazeta.

La doctrina constata que los "peligros militares para la Federación Rusa" se han "incrementado" en varios ámbitos, pese a la "disminución de la probabilidad" de una guerra de envergadura con armas convencionales y nucleares. Entre los peligros (susceptibles de convertirse en "amenazas"), el primero es "la aspiración de atribuir funciones globales" al potencial militar de la OTAN, incurriendo en "infracción de las normas del derecho internacional", y también la aspiración de "acercar la infraestructura militar de los países miembros de la OTAN a las fronteras de la Federación Rusa, entre otras cosas mediante la ampliación del bloque".

Amenaza es también el "aumento" de los contingentes militares de países extranjeros (o grupo de países) en territorios fronterizos con Rusia y sus países aliados y en las aguas vecinas. A la misma categoría pertenecen la creación y despliegue de sistemas de defensa antimisiles estratégicos, que "socavan la estabilidad global y violan la correlación de fuerzas existente en el campo de los misiles nucleares", la militarización del cosmos, y la instalación de sistemas no nucleares de gran precisión. La doctrina refuerza la idea de que los responsables rusos perciben a su país como una fortaleza acosada y necesitada de un espacio de seguridad más allá de sus propias fronteras.

En 2000, Rusia consideraba "desestabilizador" el intento de "debilitar" o "ignorar" los "mecanismos de garantizar la seguridad internacional", "sobre todo la ONU y la OSCE". En lugar de la confianza de entonces, la nueva doctrina afirma ahora que la arquitectura de seguridad internacional existente- "incluidos sus mecanismos legales internacionales"- "no garantiza una seguridad igual de todos los Estados". A diferencia de 2000, la doctrina ha suprimido la mención al "periodo de transición" hacia el "Estado democrático", que aparentemente se considera concluida.

Fuente: El País