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La UE retoma el diálogo de adhesión con Turquía tras años de bloqueo

Bruselas ha dado este martes el primer paso en tres años y medio para integrar a Turquía en el seno comunitario. Representantes de la Unión Europea y del Gobierno turco abrieron un nuevo capítulo en las negociaciones que mantienen desde 2005, con avances muy limitados. La Comisión Europea ha pedido un compromiso adicional a Turquía y, a cambio, asegura que no habrá más interrupciones del diálogo. La primera consecuencia del deshielo se percibirá en las próximas semanas, con la firma de un acuerdo entre las dos partes para repatriar a Turquía a los inmigrantes que lleguen a suelo europeo por la frontera de ese país.

Aunque el contenido del nuevo capítulo sobre la mesa —política regional— es poco conflictivo, el regreso de los representantes turcos a la capital europea tiene el gran valor político de desatascar el proceso de adhesión. Pero se trata solo del primer paso. El verdadero reto vendrá al abrir los próximos dossieres, relativos a la libertad y los derechos humanos. Chipre los bloquea (por el conflicto histórico que mantienen los dos territorios sobre la isla, dividida en dos), mientras otros países —y la propia Comisión Europea— vetan también diferentes capítulos. "Espero ahora encontrar consenso para abrir las negociaciones sobre derechos fundamentales", confió el comisario para la Ampliación Europea, Stefan Füle, tras el encuentro celebrado en Bruselas.

El ministro turco de Asuntos Europeos, Egemen Bagis, dijo encontrar una mayor receptividad en Chipre con el nuevo primer ministro, el conservador Nicos Anastasiades, pues en su día fue el único político favorable a la reunificación de la isla. Bagis aseguró que la ONU, promotora de aquel proyecto, ha retomado la iniciativa y que se están produciendo contactos entre autoridades turcas y chipriotas. El ministro responsable de la negociación con la UE incluso vaticinó que el nuevo plan podría estar redactado antes de final de año para ser votado en 2014. Un horizonte demasiado optimista teniendo en cuenta las enormes reticencias que puede encontrar.

La meta más concreta en el tortuoso camino de adhesión turca se espera, no obstante, para dentro de pocas semanas. Ankara y la UE firmarán un acuerdo para que los extranjeros que accedan a Europa por Turquía, y que no cumplan las condiciones para quedarse, puedan ser repatriados a ese país. La frontera turca constituye hoy un importante foco de tensión, pues casi 600.000 sirios han emigrado por la crudeza de la guerra, según cifras del Ejecutivo de Recep Tayyip Erdogan. Ese acuerdo es la condición que exige Bruselas para empezar a negociar la contrapartida para Ankara: la eliminación de visado para viajar a la UE.

El ingreso de Turquía en el club comunitario tiene aún que superar numerosos obstáculos. Alemania, el país más influyente, tiene serias dudas sobre las reformas de las que presume Erdogan. Fueron precisamente las reticencias germanas las que frenaron en seco las expectativas de avance este verano, cuando el diálogo estaba a punto de retomarse. Las violentas imágenes de policías turcos reprimiendo las manifestaciones contra el Gobierno que recorrieron el país disgustaron a toda la UE y dilataron el proceso. También Francia ha mantenido siempre reservas, aunque la llegada al poder de François Hollande las alivió.

Frente a los reproches europeos, el ministro turco también se permitió lanzar dos críticas a los representantes comunitarios. La primera, su tibia actitud ante el conflicto sirio. La segunda, la falta de condena al golpe de Estado en Egipto que desalojó del poder a Mohamed Morsi, elegido en las urnas. "Ambas cosas me hacen más difícil mi trabajo de defender la integración en la UE", se sinceró Bagis.


Fuente: El País



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¿Cuán grave es lo que está pasando en Turquía?

Empezó como una protesta por el derribo de unos árboles, pero creció hasta convertirse en la manifestación contra el gobierno de Turquía más grande y violenta en años.

Las movilizaciones empezaron cuando hace algunos días grupos ambientalistas se reunieron en el parque Gezi, cerca de la céntrica plaza Taskim de Estambul, después de que el gobierno cortara unos árboles en el marco de un plan de desarrollo urbanístico.

A los ambientalistas se les sumaron jóvenes, opositores y diversos ciudadanos indignados con lo que consideran un gobierno autoritario, encabezado por el primer ministro Recep Tayyip Erdogan, del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), una agrupación de centroderecha con raíces islamistas.

Las movilizaciones volvieron la mirada del mundo hacia un país considerado un bastión de estabilidad en una región convulsa y volátil.

La policía reaccionó a las protestas con cañones de agua y un uso desmedido de gases lacrimógenos, lo que dejó decenas de heridos. Eso fue el detonante de una marea humana que se volcó a las calles de Estambul, Ankara (la capital turca) y otras ciudades para exigir la renuncia de Erdogan, al que llaman "dictador" y al que le critican su estilo desafiante.

Las autoridades dicen que más de 1.700 personas han sido detenidas en manifestaciones en 67 pueblos y ciudades, aunque muchos ya han sido liberados.

Mahmut Hamsici, periodista del Servicio Turco de la BBC, explica que aunque parece muy poco probable que consigan derrocar a Erdogan -que aún cuenta con gran apoyo de los sectores conservadores- las marchas han logrado un fuerte efecto psicológico entre la atomizada oposición, insuflándole optimismo y una sensación de que un cambio es posible.

La mayoría de los manifestantes son "jóvenes laicos y apolíticos de clase media que nunca protestaron en su vida y que ahora sorprende verlos lanzar piedras a la policía", explica Hamsici, aunque la multitud de manifestantes es heterogénea y aglutina a grupos nacionalistas seculares, sindicatos, nacionalistas kurdos y activistas gays y lesbianas.

El eslógan principal -presente en redes sociales, carteles y banderas- es "todos somos hijos de Ataturk", en referencia al hombre considerado como el padre de la Turquía moderna. Es decir, somos una república laica y estamos preocupados por el uso autoritario del poder del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, junto con una islamización progresiva.
 
Suma de enojos
 
Los motivos de descontento son variados. Como explica Hamsici, se trata de una "suma de enojos":
  •     El más inmediato es el plan para el parque Gezi y otros proyectos de desarrollo como la construcción de un nuevo puente sobre el Bósforo en Estambul, a pesar de que el impacto ambiental no ha sido suficientemente analizado. El puente fue inaugurado con una pomposa celebración y se le dio el nombre del sultán Selim el Severo, el adversario más cruel de alevitas y chiítas en la historia otomana.
  •     Un antecedente de esta ola de protestas fue la prohibición de celebrar el 1º de Mayo pasado en la plaza Taskim. Eso desató protestas que terminaron con represión policial y al menos 28 heridos.
  •     Otro motivo es lo que califican de islamización e intromisión en el estilo de vida turco, como la reciente prohibición de vender bebidas alcoholicas, la intención de prohibir el aborto o la construcción de una mezquita gigante en Estambul.
  •     También la intención de Erdogan de reformar la constitución para pasar de un sistema parlamentario a uno presidencialista y así volverse el primer presidente elegido directamente en la historia turca.
  •     A muchos les preocupa el traslado del conflicto de la vecina Siria luego de que en la ciudad fronteriza de Reyhanli el 11 de mayo pasado un doble atentado con coche bomba dejara 53 muertos. 

Twitter, la amenaza

Erdogan llamó a la calma este lunes y dijo que los últimos cuatro días de protestas contra el gobierno no constituyen una "Primavera Turca".

En una conferencia de prensa antes de un viaje a Marruecos, dijo que las protestas fueron organizadas por extremistas y acusó a la oposición de provocar "a sus ciudadanos".

Además les echó la culpa de las marchas a las redes sociales. "Ahora hay una amenaza que se llama Twitter", dijo Erdogan.

"Los mejores ejemplos de mentiras se pueden encontrar allí. Para mí, las redes sociales son la peor amenaza para la sociedad", dijo y calificó a los manifestantes de "elementos extremistas".

Es que los manifestantes, en gran medida, se han volcado a Twitter para organizarse, alentarse y ofrecer ayuda a los detenidos y heridos.

Aunque en casi todas las marchas en el mundo esta red ya es un elemento omnipresente, en el caso turco su importancia aumenta dado que los medios nacionales no están mostrando lo que pasa dado que las empresas periodísticas más importantes son propiedad de grandes grupos de capital que están bajo la presión del gobierno.

Muchos periodistas perdieron sus trabajos en los últimos días y otros incluso terminaron presos. Por eso las protestas también son contra los medios, y ha habido manifestaciones frente a los principales medios.


Fuente: BBC Mundo
Imagen: BBC Mundo




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Turquía: Erdogan da ultimátum a protestantes


El primer ministro de Turquía, Tayyip Erdogan, lanzó un ultimátum a cientos de manifestantes que ocupan el Parque Gezi en el centro de Estambul.

Erdogan, quien dijo que el parque pertenece al pueblo y no a los actuales ocupantes, aseguró que el gobierno perdió la paciencia e instó a los manifestantes a retirarse.

El gobernante partido AK ofreció a los residentes de Estambul votar para rediseñar el Parque Gezi, una decisión que hizo estallar protestas anti-gobierno.

Un corresponsal de la BBC aseguró que el ambiente en estos momentos en el lugar es de calma, pero al mismo tiempo desafiante.



Fuente: BBC Mundo
Imagen: BBC Mundo




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Detenidas en Turquía 40 personas, entre ellas varios generales, por intentar derrocar al Gobierno islamista

Dos de los arrestados son los ex jefes de la Fuerza Aérea y de la Marina

La policía turca detuvo ayer a más de 40 personas, incluidos los ex jefes de la Fuerza Aérea y la Marina, como parte de una investigación sobre un supuesto complot destinado a derrocar al Gobierno islamista-conservador. Los arrestos coincidieron con el aumento de la tensión en Ankara entre el Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP), un grupo moderado surgido de un movimiento islamista ilegalizado, y sus adversarios laicos en una creciente lucha por el poder.

Los canales de televisión CNN-Turk y NTV indicaron que la policía detuvo al ex jefe de la Fuerza Aérea, Ibrahim Firtina, al ex jefe de la Marina, Ozden Ornek, y a varios altos oficiales retirados y en servicio activo en Ankara, Estambul, Esmirna y Bursa. Entre los detenidos también se encuentran por lo menos otros cinco generales retirados y almirantes, incluyendo a Ergin Saygun, el ex comandante del Primer Ejército, y los almirantes retirados Ahmet Feyyaz Ogutcu y Lutfi Sancar. Los detenidos fueron llevados a Estambul para ser interrogados.

CNN-Turk afirmó que el jefe del Ejército, Ilker Basbug, postergó un viaje oficial de tres días a Egipto debido a esta operación. No hubo comentarios sobre los arrestos ni de la policía ni de los fiscales que los ordenaron.
Tanto Firtina como Orknel estuvieron vinculados a un presunto complot en el 2003 para desacreditar al Gobierno del AKP que fue difundido por el diario liberal Taraf en enero. Dicho plan, cuyo nombre de código era Balyoz ('Almádena'), aparentemente tenía como objetivo organizar atentados con bombas contra varias mezquitas para incitar a los fieles a manifestarse violentamente, y aumentar las tensiones con Grecia obligando a los aviones griegos a derribar un avión turco sobre el mar Egeo para mostrar la ineptitud gubernamental.

La operación Balyoz era la última en una serie de presuntas conspiraciones militares, en su mayor parte difundidas por medios de comunicación pro gubernamentales, destinadas a crear el caos y derrocar al Gobierno del AKP. Ante estas acusaciones, Basbug denunció una «campaña psicológica» para desprestigiar al Ejército y advirtió de un posible «enfrentamiento entre instituciones».

Docenas de sospechosos, incluidos dos generales retirados acusados de ser los cabecillas, ya son juzgados como parte de una investigación sobre la llamada red Ergenekon, un presunto grupo laico acusado de promover un golpe de Estado.

Fuente: La Voz