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Irak va a las urnas con extremas medidas de seguridad


Los electores en Irak acuden a las urnas en las primeras elecciones parlamentarias desde el retiro de las fuerzas armadas estadounidenses en 2011.

El actual primer ministro, Nouri al Maliki se presentó para un tercer período en el cargo pero las campañas electorales se han visto sacudidas por un incremento en la violencia política.

En partes de la provincia de Anbar, dominada por los sunitas, no habrá votación. En esta provincia el gobierno de coalición de Maliki, controlado por un partido chiita, ha estado intentando controlar una creciente insurrección dirigida por una rama de Al Qaeda.


Fuente: BBC


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Cadena de atentados en Iraq

El estallido de tres coches bomba dejó 34 heridos y provocó la muerte de 18 personas en la ciudad de Hila, al sur de Bagdad 

Al menos 42 personas murieron este domingo y un centenar resultaron heridas en una cadena de atentados registrada en Bagdad y en provincias del sur y del norte de Iraq, informaron a Efe fuentes policiales.

El ataque más sangriento tuvo lugar en la ciudad de Hila, capital de la provincia de Babel, al sur de Bagdad, donde 18 personas murieron y 34 resultaron heridas por el estallido de tres coches bomba cerca de un mercado y de una zona de talleres mecánicos.

En el barrio industrial de la ciudad santa chií de Kerbala, 110 kilómetros al sur de la capital, la explosión de un coche bomba causó al menos cuatro muertos y 17 heridos.
Tres personas murieron y otras dos resultaron heridas por la explosión de otro coche bomba en la zona de Jamsa Mil, al sur de la localidad de Basora, 560 kilómetros al sur de Bagdad.

En una carretera en el norte de la provincia de Salahedín, al norte de Bagdad, varios hombres armados obligaron a tres personas que viajaban en un coche a bajarse del vehículo y las tirotearon antes de darse a la fuga.

Un artefacto explosivo estalló cerca de una vivienda en el pueblo de Bahraz, en la provincia oriental de Diyala, dejando tres muertos, entre ellos un profesor.

Dos coches bomba explotaron consecutivamente cerca de los mercados de la localidad de Al Dabsh, 25 kilómetros al noreste de Kirkuk, lo que causó la muerte de dos civiles y heridas a otros 16, así como daños materiales en los comercios y vehículos cercanos.

Además, dos personas murieron y diez más resultaron heridas por la explosión de dos coches bomba cerca de un restaurante en la localidad de Al Hafriya, en la provincia de Waset, al sur de Bagdad.

La explosión de otro coche bomba causó dos muertos y siete heridos en la zona de Al Mashtal, en el sureste de Bagdad. Dos campesinos murieron y al ser atacados por hombres armados en un jardín en la localidad de Abu Saida, en la provincia de Diyala.

En el barrio de Waziriya, en el norte de Bagdad, un coche bomba explotó al paso del convoy del alcalde de la capital, Riad al Adad, que salió ileso del ataque, si bien hubo un muerto y cuatro heridos en el mismo.

En las zonas de Abu Ghreib, 25 kilómetros al oeste de Bagdad, y Abu Deshir, al sur de la capital, una persona falleció y otras dos resultaron heridas por el estallido de dos artefactos explosivos.

En otro ataque, un guardia de seguridad que trabajaba en una instalación petrolera en el sur de Mosul, 400 kilómetros al norte de Bagdad, pereció por disparos de hombres armados cuando se encontraba delante de su casa.

La violencia ha aumentado en los últimos meses en Irak, donde el sábado murieron 25 personas en un atentado suicida perpetrado durante un velatorio que se celebraba en una población cerca de Mosul.



Fuente: La Vanguardia


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Más de 1.000 muertos y 2.000 heridos en el mes de julio en Iraq

La cifra de civiles fallecidos en lo que va de año supera los 4.000, según datos publicados por la ONU. 

Un total de 1.057 iraquíes murieron y 2.326 resultaron heridos, entre civiles y uniformados, durante el mes de julio en Iraq, mientras que desde comienzos de 2013 la cifra sólo de civiles fallecidos asciende a 4.137, según datos publicados este jueves por la ONU.

El representante especial interino de la misión de las Naciones Unidas en Iraq (UNAMI), Gyorgy Busztin, denunció en un comunicado que este alto número de fallecidos no se daba desde hace cinco años, cuando Iraq estaba sumido en la violencia sectaria.

Los datos de la UNAMI son ligeramente superiores a los difundidos ayer por el Gobierno iraquí, que cifró en 989 los muertos y en algo más de 1.500 los heridos en el mes de julio.

Según la nota de la UNAMI, 928 de los fallecidos eran civiles y 129 miembros de las fuerzas de seguridad, mientras que el lugar más afectado por la violencia fue la capital, Bagdad, seguida de las provincias de Salahedín, Nínive y Diyala.

"El impacto de la violencia sobre la población civil sigue siendo alarmantemente alto, con al menos 4.137 civiles muertos y 9.865 heridos desde el comienzo de 2013", lamentó Busztin.

El responsable interino de la UNAMI reiteró su llamamiento a las autoridades iraquíes y a los dirigentes políticos a tomar "inmediatas y decisivas medidas para frenar este derramamiento de sangre sinsentido y evitar que regresen los oscuros días" de la violencia sectaria.

Iraq vive un repunte de la violencia con numerosos atentados, especialmente contra las fuerzas del orden y los chiíes, que se han intensificado desde el comienzo del mes sagrado musulmán de Ramadán el pasado 10 de julio.

Hace tres días, la explosión de una quincena de coches bomba causó la muerte de al menos 47 personas y heridas a 200, lo que denota el aumento de la inseguridad y el agravamiento de la violencia sectaria en el país.



Fuente: La Vanguardia




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Irak sufre una de sus peores y más violentas crisis

Rescatamos aquí un interesante artículo en el que se da buena cuenta de la situación de violencia en Irak.

La violencia sectaria en Irak parece no tener freno. Abril fue el mes más sangriento desde 2008: según estimaciones de Naciones Unidas más de 700 personas murieron por ataques durante ese mes. Y en lo que va de mayo ya han muerto más de 150 personas por atentados en diversos puntos del país.

Tan solo este jueves, más de 30 personas murieron por múltiples atentados con bombas en distritos principalmente chiítas de Bagdad, la capital iraquí, y en la ciudad de Basora, también de mayoría chiíta.

Jim Muir, corresponsal de la BBC en Medio Oriente, se pregunta en este artículo si Irak se encamina hacia una secesión.

Algunos observadores creen que la actual situación de creciente violencia en Irak es la peor crisis que enfrenta el país desde 1921, cuando se constituyó como Estado.
Otros creen que es el momento más crítico desde la caída de Saddam Hussein en 2003, o desde la salida de las tropas estadounidenses a fines de 2011.

Muchos están convencidos de que Irak está al borde de una guerra civil que podría llevar a la desintegración del país y que un acuerdo de partición sería la opción menos mala.

Más allá de sus dinámicas internas, de carácter centrífugo, Irak se encuentra envuelta en medio de profundas tensiones regionales, en que sus diversos componentes se ven disparados en direcciones diversas por las mismas fuerzas que pelean en la vecina Siria, cuyo conflicto está teniendo un impacto directo sobre Irak.

No importa cómo se la mire, la situación no se ve bien.

Pero eso no quiere decir que vayan a cumplirse las peores predicciones.

El país ya ha mostrado en el pasado una increíble capacidad de salir de una crisis a otra, sin conseguir estabilizarse, pero son explotar en pedazos tampoco.

El peor escenario

Hay, sin embargo, un panorama desalentador.

De concretarse, el país se dividiría a causa de tensiones en torno a líneas sectarias y étnicas que separan a sus tres principales comunidades: la mayoría chiíta (60%), los suníes y los kurdos.

Las señales de alarma ya están sonando, y no sólo se leen en el número de víctimas de los últimos estallidos de violencia en varias partes del país.

La mayoría de las estimaciones coinciden en que abril fue el mes más sangriento desde 2008. Naciones Unidas dice que más de 700 personas murieron en ataques con bombas y otras formas de violencia; de ellas más de 430 eran civiles.

Muchas de la violencia ocurrió a fines de mes, tras un incidente en la ciudad de Hawija, en la provincia de Kirkuk, que tuvo lugar el 23 de abril. Ese día fuerzas de seguridad leales al primer ministro Nouri al Maliki mataron a un gran número de manifestantes suníes.

Esto desató más disturbios e incidentes, especialmente en las áreas suníes, en tensión contra el gobierno de al Maliki desde diciembre pasado.

Insurgentes, presumiblemente vinculados con al Qaeda y su "Estado Islámico en Irak", también incrementaron sus atentados contra poblaciones chiítas.

Todo esto no surgió de la nada. Es parte de una progresión lógica que se remonta a la formación del actual gobierno en diciembre de 2010, con una demora récord: las elecciones habían tenido lugar en marzo de 2010.

¿Unidad nacional?

Se suponía que el gobierno liderado por Nouri al Maliki sería de unidad nacional.
El líder kurdo Masoud Barzani (cuya coalición, Iraqiyya, había obtenido un mejor resultado que al Maliki) consiguió establecer un acuerdo para que al Maliki compartiera el poder con Iyyad Allawi (un chiíta de corte secular, que obtuvo la mayoría del voto suní), quien debía encabezar un "Alto Consejo Nacional de Estrategia", con considerable poder.

No ocurrió nada de eso. En vez de ser percibido como socio, al Maliki ha sido acusado de hacer las cosas por su cuenta, con un creciente poder autocrático derivado de su control del aparto de seguridad del Estado, incluyendo los ministerios de Defensa e Interior.

Los suníes han visto su participación cada vez más marginalizada y su voz alienada por la incapacidad de al Maliki de responder a las demandas y quejas de esta comunidad, especialmente en lo concerniente a la liberación de presos, leyes antiterroristas, empleo, etc.

Las actividades insurgentes de militantes suníes nunca desaparecieron.

El año que sucedió a la formación del gobierno de al Maliki la violencia se mantuvo en niveles similares a los de 2010.

Empeoraron en 2012, y ahora parecen estar intensificándose aún más, a medida que aumentan las quejas suníes.

Si al Maliki mantiene su curso actual, uno que impactaría de lleno en los intereses suníes, existe el riego de que diferentes corrientes tribales, religiosas y políticas se unan en bastiones suníes como las provincias de al Anbar y Nineveh, para crear una revuelta en contra del gobierno controlado por los chiítas.

Retiro kurdo

En marzo pasado los kurdos, que mantienen sus propias diferencias con al Maliki, retiraron a sus ministros y parlamentarios de Bagdad.

A raíz del incidente de Hawija, sus fuerzas militares también expandieron el control sobre la disputada provincia de Kirkuk, rica en petróleo.

Así que no es difícil imaginar que Irak se divida, a medida que suníes y chiítas se hunden más y más en una guerra sectaria, mientras los kurdos se consolidan en el norte.

Haciendo caso omiso de esa dinámica interna y de su propio rol, el propio al Maliki ha advertido de una guerra civil, asegurando que "la lucha sectaria" va a volver a Irak desde Siria.

"Un viento sopla detrás de esto, hay dinero, hay planes", dijo, en lo que parecía ser una referencia al apoyo que insurgentes y disidentes recibirían de los poderes regionales suníes.

Desde el comienzo ha habido una interacción real entre las áreas suníes del oeste de Irak y la revuelta suní del lado Sirio; no es algo sorprendente, teniendo en cuenta los lazos tribales y familiares, además de las actividades que militantes suníes vinculados con al Qaeda realizan de un lado y del otro de la frontera.

Mientras los suníes han apoyado por lo general a los rebeldes sirios, el gobierno mayoritariamente chiíta de al Maliki -tal vez influido por Irán- ha tendido a apoyar a presidente Bashar al Asad, a pesar de haber tenido diferencias en el pasado.

Irak dependerá mucho, entonces, de lo que termine sucediendo en Siria. Si el régimen de la minoría alauita colapsa y el país se divide o queda bajo la mayoría suní, puede ser que se vuelva más difícil mantener a los suníes iraquíes bajo la órbita del gobierno central.

Si terminaran uniéndose de un modo y otro a una Siria suní, eso podría dejar a los chiítas iraquíes con pocas alternativas más que acercarse más aún a sus correligionarios del este, en Irán.

Pero dentro de un contexto iraquí, si al Maliki puede demostrar que lo que ocurrió en Hawija fue una aberración, y hacer concesiones que apacigüen a los suníes, tal vez consiga controlar la situación, no en menor medida por el hecho de que a los suníes les cuesta unificarse.

Influencia iraní

Todo dependerá mucho, también, de qué quiera Irán, dada su indudable influencia en la mayoría de los grupos políticos chiítas y -en menor medida- kurdos de Irak.

Las cavilaciones de Teherán están dominadas en estos días por la necesidad de salvar a su tambaleante aliado en Damasco.

Es difícil ver cómo una profundización de la fragmentación y el caos en Irak podrían ayudar a conseguir ese objetivo.

Teherán estuvo involucrado en el acuerdo para compartir el poder al que se llegó a fines de 2010 y no hay ninguna razón para suponer que ahora favorece la vía de la desestabilización y desintegración.

Aunque hay elementos separatistas en todas las comunidades iraquíes, en términos generales una partición no interesaría a ninguna.

En el norte los kurdos disfrutan de lo mejor de ambos mundos: tienen un nivel de autonomía casi lindante con la independencia, a la vez que reciben una porción importante -aunque disputada- del presupuesto federal, concentran bastante poder y tienen un rol vital en la política de Bagdad.

Aunque siguen soñando con la independencia, saben que al no tener salida al mar dependen de sus vecinos (Irak mismo, Irán, Siria y Turquía), cuya aprobación sería esencial para que fuera viable. Por lo pronto, hacer su juego dentro de un Irak federal es su mejor opción.

Los chiítas serían "quienes más perderían con una partición; ¿y qué ganarían uniéndose a Irán?", dijo un veterano observador de la política iraquí.

"En lo que concierne a los suníes, pocos quieren separarse de Irak; quieren controlarlo todo, como lo hicieron por siglos".

Esto no significa que los peores escenarios no se concreten.

Pero todavía hay poderosos factores que mantienen a Irak unido.

Y, al menos por el momento, los iraquíes siguen discutiendo acerca de la dura pelea que se dará en las urnas, cuando se lleven adelante las elecciones generales de 2014, y no hablan de cavar trincheras.


Fuente: BBC Mundo







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Blair sobre Irak: "No me arrepiento. Volvería a hacerlo"

Tony Blair se reafirma en su decisión de derrocar a Sadam Husein.- El ex primer ministro británico niega que llegara a un pacto secreto con George Bush 

"No me arrepiento. Volvería a hacerlo". Tony Blair ha elegido acabar así de desafiante seis horas de comparecencia ante la comisión que investiga la participación de Reino Unido en la guerra de Irak. En su declaración ha ratificado una detrás de otra sus conocidas posiciones sobre la invasión y apenas ha dejado espacio para minúsculas admisiones de errores, sobre todo en los aspectos relacionados con la posguerra.
Blair empezó el día nervioso, tenso, sin la soltura de sus tiempos de primer ministro, aunque dando pruebas de que se había preparado muy bien para la sesión. Por la tarde fue adquiriendo confianza en sí mismo, la suavidad mezclada con inseguridad dio paso al Blair de la mirada de halcón. Y al final, cuando el presidente de la comisión, el ex alto funcionario sir John Chilcot, le ha puesto en bandeja la oportunidad de mostrar al menos algo de lástima por los miles de personas que han muerto en Irak, la desperdició dos veces.
"¿Haría algo de otra forma? ¿Se arrepiente de algo?", le ha preguntado Chilcot. Blair, al que escuchaban en la misma sala los familiares de 20 soldados británicos fallecidos en Irak, ha reconocido que la guerra "ha provocado divisiones, pero ahora estamos más seguros". "¿Y no se arrepiente de nada?", ha insistido sir John. "Siento responsabilidad, pero no me arrepiento de haber derrocado a Sadam", ha respondido, desafiante, provocando el único comentario de reproche del público en todo el día, acallado de inmediato por el presidente. "Creo que era un monstruo, una amenaza no sólo para la región sino para el mundo, y en las circunstancias que afrontamos entonces, pero incluso si miramos atrás ahora, era mejor afrontar esa amenaza, derrocarle del Gobierno. Y creo genuinamente que el resultado es que estamos más seguros".
Que Blair no renegara de la guerra de Irak, que apenas aceptara errores, era esperable. Que desperdiciara la ocasión de lamentar la pérdida de tantas vidas humanas, enfureció a muchos.

Sin acuerdo secreto con Bush
A lo largo de sus seis horas de declaración, el ex primer ministro ha aludido en numerosas ocasiones al peligro que hoy supone Irán, aunque no llegó a defender directamente la necesidad de invadir también ese país.
Durante la comparecencia ha admitido que Sadam Husein era una amenaza lo bastante contenida y que su régimen no tenía vínculos con Al Qaeda pero dijo que esa visión cambió con los atentados del 11 de septiembre de 2001. No porque cambiara propiamente la situación en Irak, sino porque "los cálculos de riesgo cambiaron" y la amenaza de países como Irak, Irán o Corea del Norte se veía desde entonces de otra manera. Pero, ¿por qué Irak en lugar de Irán o Corea del Norte? No porque fuera más peligroso que los otros, sino "porque estaba en abierto incumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad".
Negó que hubiera llegado a un pacto de sangre con el presidente George W. Bush en 2002 para invadir Irak y afirmó que era pública su posición de que si la diplomacia fracasaba había que utilizar la solución militar. Por negar, negó incluso que en noviembre hubiera declarado en una entrevista que habría apoyado el derrocamiento de Sadam aunque hubiera sabido que no había armas de destrucción masiva en Irak. La BBC ha repetido este viernes esas declaraciones numerosas veces.
Aunque apenas admitió errores, tampoco eludió responsabilidades. "La decisión que tomé -y, con franqueza, la volvería a tomar- es que si había cualquier posibilidad de que pudiera desarrollar armas de destrucción masiva teníamos que pararle. Era mi opinión entonces y la sigue siendo ahora".

¿Legal o ilegal?
En la misma línea, preguntado por la paradoja de que él afirmara al presentar el famoso informe de los 45 minutos que la amenaza que suponía Sadam era no solo grande, sino creciente, algo que el informe en sí mismo no decía y que la realidad desmintió, ha señalado: "Lo que en realidad dije en la introducción es que yo creía eso sin lugar a dudas, y lo creía".
Sus respuestas fueron más bien evasivas cuando le preguntaron por la falta de debate en el Gabinete británico o por qué no se dio más tiempo a los inspectores de Naciones Unidas para verificar la situación en Irak cuando así lo había pedido el propio jefe de los inspectores, Hans Blix. "Aunque hubiera habido más tiempo, Blix no habría podido hablar con las personas clave. El propio Blix me dijo que, si declaraban, Sadam les mataría a ellos o sus familias. ¿Cómo te vas a fiar de un régimen así?", ha respondido.
E insistió en que la guerra era legal porque así lo confirmaba el informe final del fiscal general del Reino Unido en aquella época, lord Peter Goldsmith. "Si Peter hubiera dicho que la guerra no se justificaba legalmente, no habríamos intervenido", ha asegurado. Pero apenas le preguntaron por la paradoja de que lord Goldsmith aceptara sólo a última hora que la invasión sería legal sin una segunda resolución y que su opinión chocara con la de los servicios jurídicos del Foreign Office. O por qué, si realmente aceptaba que la legalidad de la invasión era condición ineludible para la invasión, no pidió dictamen de expertos en derecho internacional.
Aceptó errores en la posguerra, pero sólo de forma indirecta: no es que la posguerra estuviera mal preparada, el problema es que no hubo los problemas que esperaban. Por ejemplo, esperaban una catástrofe humanitaria y lo que hubo fue un desplome de la administración al caer el régimen. O la sorpresa que se llevaron al ver que Al Qaeda y la insurgencia chií apoyada por Irán se pusieron de acuerdo, cuando los expertos pensaban que su antagonismo religioso lo impediría.

Manifestaciones

Familiares de los soldados británicos fallecidos en Irak y grupos pacifistas se han manifestado con las manos pintadas de rojo a modo de sangre y al grito de "Bliar" (Blair, Mentiroso) frente al centro de convenciones que acoge la declaración del ex primer ministro. A las puertas del centro Queen Elisabeth II de Londres, que acoge la comisión independiente, se han congregado unas doscientas personas para pedir el arresto de Blair.
Con caretas del ex primer ministro, manos "ensangrentadas" y esposas, algunos manifestantes portaban un ataúd con la inscripción The blood price (el precio de la sangre), en recuerdo de los 179 soldados británicos fallecidos en la guerra de Irak.

Fuente:
El País

Blair se valió del soplo de un taxista a un espía como pretexto para invadir Irak

«Oiga jefe, oído al parche, me ha soplado un taxista que ha escuchado a dos militares de Tirania que cuentan con armas de destrucción masiva y que pueden hacer papilla la sede de la TIA en 45 minutos. Habrá que informar al Super».

Podría tratarse de una viñeta de Mortadelo y Filemón; pero, del mismo modo, pudo ser la conversación que mantuvieron los miembros del MI6 que confeccionaron el informe para el Gobierno de Tony Blair y que fue esgrimido para defender la invasión de Irak.

Armas químicas

Según la agencia de inteligencia, un taxista iraquí les informó que había escuchado una conversación mantenida en su vehículo por dos altos mandos militares iraquíes sobre la posesión de armas de destrucción masiva, en concreto armas químicas, que podían ser disparadas en 45 minutos desde el momento de darse la orden.

Adam Holloway, parlamentario conservador por Gravesham, así lo indicó al rotativo The Times . Holloway dijo que el taxista había soplado la información a un agente británico (un alto cargo militar iraquí), dos años antes de la invasión, lo que no evitó que Downing Street lo desempolvara para agregarlo a su informe, eliminando previamente una nota a pie de página en la que se advertía de la escasa fiabilidad de la fuente.

Base en Chipre

Lo siguiente que se hizo fue buscar un enclave británico que pudiera ser alcanzado por los misiles iraquíes y se halló la base militar británica en Chipre, aunque en el informe no se decía que los misiles no podían alcanzar el Reino Unido.

Los «45 minutos» dieron lugar a que la prensa inglesa hablara durante días de la amenaza iraquí y resultó ser el principal componente del informe presentado por Blair para defender su intervención militar en Irak.

Durante la sesión de ayer de la Investigación Chilcot, el «Super» del espionaje británico en 2002, sir John Scarlett, declaró que no existía una «intención consciente de manipular la información». Scarlett firmó el documento en el que se recogía el soplo del taxista iraquí, y lo hizo, según declaró, «sin ninguna presión ministerial».


Fuente: La Voz

Matanza en el corazón de Bagdad


Un doble atentado causa 132 muertos y más de 500 heridos - Se trata del peor ataque desde 2007 y crea dudas sobre la capacidad de Irak de gestionar su seguridad



Las explosiones fueron brutales.Derribaron una parte importante de un muro de hormigón de casi cuatro metros de altura cuya finalidad era frenar la onda expansiva.Los cristales de los edificios próximos a la Zona Verde saltaron por los aires y las fachadas del Ministerio de Justicia y del Consejo Provincial resultaron muy dañadas.

Las explosiones fueron brutales. Derribaron una parte importante de un muro de hormigón de casi cuatro metros de altura cuya finalidad era frenar la onda expansiva. Los cristales de los edificios próximos a la Zona Verde saltaron por los aires y las fachadas del Ministerio de Justicia y del Consejo Provincial resultaron muy dañadas. Dos columnas de humo negro se elevaron sobre el cielo de Bagdad, como en los peores tiempos. En el atentado de ayer -el más grave desde el verano de 2007- murieron 132 personas y 500 resultaron heridas.

Dos vehículos cargados de explosivos estallaron de forma sincronizada en una zona de mucho tráfico. Es la segunda vez en apenas dos meses que la insurgencia, Al Qaeda en Irak o quien sea, golpea en ese lugar de la capital, uno de los más protegidos, renovando las dudas sobre la capacidad del Gobierno iraquí de garantizar la seguridad nacional sin la ayuda de los soldados estadounidenses. Éstos dejaron de patrullar en las ciudades en junio, en cumplimiento del acuerdo de diciembre de 2008 con el Gobierno de Irak para una retirada escalonada.

El primer coche bomba explotó cerca del Ministerio de Justicia a las 10.30, hora de Bagdad (12.30 en la España peninsular). "Me encontraba almorzando en un restaurante próximo cuando se produjo la explosión", dice Sa'ad Saleem, de 28 años, empleado en la televisión estatal y que tiene heridas en el cuello y pecho. "Todo el lugar se llenó de sangre. Había sangre por todos los lados mientras que restos humanos se quemaban dentro de los coches. Ha sido horrible".

En el edificio del Consejo Provincial, Hadi Salih, de 60 años, se encontraba en una reunión en la segunda planta cuando escuchó la explosión y vio cómo el techo caía sobre los presentes. "Traté de encontrar mi camino por las escaleras. Cuando salí al exterior vi muchos cuerpos, unos 20".

Los atacantes lograron traspasar varios controles de seguridad antes de detonar sus vehículos con un intervalo de un minuto. Marines estadounidenses se hicieron cargo de la seguridad y efectuaron una primera evaluación de los daños. Uno de ellos explicó que su presencia en la calle se debía a una petición expresa del Gobierno de Irak.

En una aparición inhabitual, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, se personó en el lugar del atentado. Su gran mensaje electoral para los comicios del 16 de enero -cuya ley electoral se votaba ayer- es la seguridad. Alrededor de Al Maliki, que no se alejó mucho de su vehículo blindado, decenas de médicos evacuaban a los heridos hacia las ambulancias de la Media Luna Roja. Los empleados del equivalente a Protección Civil iban de coche en coche en busca de señales de vida en su interior. Otros, con guantes de goma, introducían restos humanos en bolsas de plásico. Las calles próximas fueron cerradas al tráfico. Borbotones de agua brotaban de las tuberías rotas. Enseguida se formaron piscinas en los agujeros del pavimento que fueron coloreándose de sangre.

Al Maliki observó pero no hizo declaraciones. Poco después, su oficina emitió un comunicado en el que califica de "cobardes" a los autores del atentado y culpó de su autoría a elementos del antiguo partido Baaz de Sadam Husein, a la insurgencia suní y a Al Qaeda en Mesopotamia. En el atentado de agosto, en el que murieron 120 personas, Bagdad acusó a Siria de estar detrás.

Las autoridades habían advertido del peligro de ataques según se acerque la fecha de las elecciones legislativas.

La seguridad en Irak mejoró mucho a finales de 2007, después de que EE UU enviara cerca de 30.000 soldados de refuerzo, que concentró en las ciudades, sobre todo en Bagdad. La estrategia seguida entonces en Irak es una de las opciones que los expertos del Pentágono manejan para Afganistán. Los críticos del plan, al que en 2007 tildaron de cosmético, sostienen que los atentados como el de ayer demuestran que la estrategia seguida en Irak es un fracaso, pues la inseguridad regresa en cuanto se retiran los soldados estadounidenses de las calles.

EE UU tiene previsto retirar sus fuerzas de combate antes del 31 de agosto de 2010 y completar la retirada total a finales de 2011.

Fuente: El País

Los interrogantes de la pacificación de Irak

Por primera vez desde 2002, la cobertura periodística en EEUU de la guerra de Irak alcanzó en marzo un punto del que no hay precedentes: su ausencia. En el índice mensual que elabora el Pew Research Center, las historias de Irak no aparecen entre las diez más citadas en los distintos medios de comunicación. No es sólo que la crisis económica acapare todo el interés, sino que hasta los temas de Afganistán, Pakistán e Irán reciben más atención que Irak.

Las guerras se miden, entre otros factores, por el número de bajas. En marzo, sólo nueve militares norteamericanos murieron en Irak, la cifra más baja desde la invasión (el total de muertos es de 4.263). Eso justifica en buena parte el que los medios de comunicación, acuciados además por la crisis, hayan comenzado a abandonar las historias datadas en Bagdad. Y sin embargo, más de 130.000 soldados continúan allí y en algunas zonas su misión no es muy diferente a la de años anteriores.

En las últimas semanas, se ha producido un rebrote de atentados en los que han muerto 123 personas. Nadie sabe con exactitud si se trata de una reaparición de la insurgencia o si los antiguos insurgentes que habían decidido plantar batalla a los grupos yihadistas inspirados por Al Qaeda ahora han vuelto a sus ‘ocupaciones’ anteriores. Es significativo que la mayor parte de esos ataques se hayan producido en Bagdad o sus inmediaciones, una zona que había presenciado un claro descenso de la violencia.

El pasado fin de semana, el barrio bagdadí de Fadhil recuperó imágenes de un pasado no muy lejano. Las tropas norteamericanos se apostaron en los tejados para vigilar las calles con el apoyo de helicópteros Black Hawk. Soldados iraquíes, la mayoría chiíes, se enfrentaron a tiros con una milicia suní, uno de los grupos de Los Hijos de Irak, hasta hace unos meses bajo sueldo del Ejército de EEUU.

El intento de detener al líder de esa milicia, acusado de asesinato y extorsión, degeneró en tiroteos que no se aplacaron hasta tres días después. Lo más llamativo del caso de Fadhil es que podría repetirse en otros puntos del país. Las milicias suníes ya no cobran del Pentágono y acaban de saber que el objetivo de que la mayoría de sus 100.000 miembros pasaran a engrosar las filas de las fuerzas de seguridad iraquíes no se cumplirá. Ni hay dinero suficiente ni voluntad por parte del Gobierno de Bagdad.

Las autoridades han comunicado que sólo el 30% de estos milicianos se integrará en la Policía. El resto recibirá un salario durante algún tiempo hasta que pueda encontrar un empleo civil, y esto último si tiene suerte. Las milicias tribales suníes fueron claves para cambiar el curso de la guerra y están formados por antiguos insurgentes. Ahora el Gobierno de Nuri al Maliki se siente lo bastante fuerte como para prescindir de estos incómodos aliados. “Ya no necesitamos a los norteamericanos y Los Hijos de Irak no son más fuertes que el Gobierno”, le dijo un militar iraquí en Fadhil a un periodista estadounidense.

¿Cumplirán los milicianos suníes sus amenazas de volver a la insurgencia si el Gobierno de Maliki continúa presionándolos? Es una pregunta que nadie se atreve a responder con seguridad. Lo más llamativo es que los políticos chiíes no parecen muy preocupados por esa posibilidad. Desde la limpieza étnica ocurrida en la guerra civil de 2006, los chiíes son la inmensa mayoría de los habitantes de Bagdad y sus partidos no permitirán que se ponga en tela de juicio su control de la capital.

El clima de miedo permanece. Se calcula que sólo un 16% de las familias suníes que huyeron de Bagdad se han atrevido a regresar. La división entre suníes y chiíes es uno de los legados más difíciles –de la dictadura de Sadam y de la guerra– con los que convivirán durante años los iraquíes.

Hasta ahora los norteamericanos se han desentendido de los problemas de los milicianos suníes. No podrán hacer lo mismo con los kurdos. En las últimas elecciones locales, el control de la provincia de Nínive, en el norte, ha pasado a manos de un partido árabe dispuesto a frenar el expansionismo kurdo. Promete expulsar a los pesmergas kurdos que desde 2003 han sido los dueños de la provincia.

El panorama político iraquí es mucho más fluido que lo que aparenta un reparto del voto que suele plasmarse en líneas sectarias: los suníes a partidos suníes, los chiíes a partidos chiíes, y lo mismo hacen los kurdos y otras minorías. Nínive es una excepción porque allí el partido ganador se identifica como árabe al recabar votos de suníes, turcomanos y algunos chiíes. El juego de alianzas puede variar. El acuerdo de los últimos años entre chiíes y kurdos no está asegurado. Los dirigentes kurdos disfrutan de mejores relaciones con el Consejo Supremo Islámico de Irak que con Dawa, el partido de Maliki, que salió fortalecido de las últimas elecciones locales y que ahora no descarta buscar nuevos socios desde una posición de fuerza.

La cuestión de Kirkuk continúa sin respuesta. Maliki rechaza un futuro de federalismo para Irak y más tarde o más temprano terminará enfrentándose a los kurdos. La violencia de Irak puede volver a ocupar un espacio relevante en los periódicos de EEUU.

Fuente: Iñigo Sáenz de Ugarte, La Vanguardia