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Tribunal Especial declara culpable de crímenes de guerra a Charles Taylor

El ex presidente de Liberia, Charles Taylor, fue declarado culpable de complicidad con crímenes de guerra incluyendo asesinato, violación y reclutamiento de niños soldados cometidos durante la guerra civil en Sierra Leona.

El veredicto, anunciado hoy por el Tribunal Especial para Sierra Leona, afirma que Taylor es culpable de once cargos, entre los que se cuenta el apoyo militar y suministro de armas y municiones a los rebeldes durante la guerra civil de diez años que asoló a ese país.

Los magistrados añadieron que el ex presidente recibió diamantes de los rebeldes a cambio de armas y municiones. Sin embargo, no lo consideraron responsable de ordenar la comisión de los delitos, ya que no tenía mando y control sobre los insurgentes del Frente Revolucionario Unido.

El juez Richard Lussick, presidente del tribunal, leyó el veredicto.

“Habiendo examinado todos los argumentos y las alegaciones de las partes, la sala de primera instancia de manera unánime lo encuentra culpable de complicidad con actos de terrorismo, asesinato, violación, esclavitud sexual, tratos crueles, reclutamiento de niños menores de 15 años por los grupos armados para ser utilizados directamente en las hostilidades”, dijo el magistrado.

La sentencia del Tribunal será anunciada el 30 de mayo.

El Tribunal Especial para Sierra Leona fue establecido por el gobierno de ese país y la ONU en 2002, para juzgar a los máximos responsables de las graves violaciones del derecho internacional humanitario cometidos en el territorio sierraleonés desde 1991 a 2002.

Aunque la sede del tribunal se encuentra en la capital de Sierra Leona, Freetown, por razones de seguridad el juicio contra Taylor se realizó en una sala de esa corte en La Haya.



Fuente:
ONU

Área Internacional
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Blair sobre Irak: "No me arrepiento. Volvería a hacerlo"

Tony Blair se reafirma en su decisión de derrocar a Sadam Husein.- El ex primer ministro británico niega que llegara a un pacto secreto con George Bush 

"No me arrepiento. Volvería a hacerlo". Tony Blair ha elegido acabar así de desafiante seis horas de comparecencia ante la comisión que investiga la participación de Reino Unido en la guerra de Irak. En su declaración ha ratificado una detrás de otra sus conocidas posiciones sobre la invasión y apenas ha dejado espacio para minúsculas admisiones de errores, sobre todo en los aspectos relacionados con la posguerra.
Blair empezó el día nervioso, tenso, sin la soltura de sus tiempos de primer ministro, aunque dando pruebas de que se había preparado muy bien para la sesión. Por la tarde fue adquiriendo confianza en sí mismo, la suavidad mezclada con inseguridad dio paso al Blair de la mirada de halcón. Y al final, cuando el presidente de la comisión, el ex alto funcionario sir John Chilcot, le ha puesto en bandeja la oportunidad de mostrar al menos algo de lástima por los miles de personas que han muerto en Irak, la desperdició dos veces.
"¿Haría algo de otra forma? ¿Se arrepiente de algo?", le ha preguntado Chilcot. Blair, al que escuchaban en la misma sala los familiares de 20 soldados británicos fallecidos en Irak, ha reconocido que la guerra "ha provocado divisiones, pero ahora estamos más seguros". "¿Y no se arrepiente de nada?", ha insistido sir John. "Siento responsabilidad, pero no me arrepiento de haber derrocado a Sadam", ha respondido, desafiante, provocando el único comentario de reproche del público en todo el día, acallado de inmediato por el presidente. "Creo que era un monstruo, una amenaza no sólo para la región sino para el mundo, y en las circunstancias que afrontamos entonces, pero incluso si miramos atrás ahora, era mejor afrontar esa amenaza, derrocarle del Gobierno. Y creo genuinamente que el resultado es que estamos más seguros".
Que Blair no renegara de la guerra de Irak, que apenas aceptara errores, era esperable. Que desperdiciara la ocasión de lamentar la pérdida de tantas vidas humanas, enfureció a muchos.

Sin acuerdo secreto con Bush
A lo largo de sus seis horas de declaración, el ex primer ministro ha aludido en numerosas ocasiones al peligro que hoy supone Irán, aunque no llegó a defender directamente la necesidad de invadir también ese país.
Durante la comparecencia ha admitido que Sadam Husein era una amenaza lo bastante contenida y que su régimen no tenía vínculos con Al Qaeda pero dijo que esa visión cambió con los atentados del 11 de septiembre de 2001. No porque cambiara propiamente la situación en Irak, sino porque "los cálculos de riesgo cambiaron" y la amenaza de países como Irak, Irán o Corea del Norte se veía desde entonces de otra manera. Pero, ¿por qué Irak en lugar de Irán o Corea del Norte? No porque fuera más peligroso que los otros, sino "porque estaba en abierto incumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad".
Negó que hubiera llegado a un pacto de sangre con el presidente George W. Bush en 2002 para invadir Irak y afirmó que era pública su posición de que si la diplomacia fracasaba había que utilizar la solución militar. Por negar, negó incluso que en noviembre hubiera declarado en una entrevista que habría apoyado el derrocamiento de Sadam aunque hubiera sabido que no había armas de destrucción masiva en Irak. La BBC ha repetido este viernes esas declaraciones numerosas veces.
Aunque apenas admitió errores, tampoco eludió responsabilidades. "La decisión que tomé -y, con franqueza, la volvería a tomar- es que si había cualquier posibilidad de que pudiera desarrollar armas de destrucción masiva teníamos que pararle. Era mi opinión entonces y la sigue siendo ahora".

¿Legal o ilegal?
En la misma línea, preguntado por la paradoja de que él afirmara al presentar el famoso informe de los 45 minutos que la amenaza que suponía Sadam era no solo grande, sino creciente, algo que el informe en sí mismo no decía y que la realidad desmintió, ha señalado: "Lo que en realidad dije en la introducción es que yo creía eso sin lugar a dudas, y lo creía".
Sus respuestas fueron más bien evasivas cuando le preguntaron por la falta de debate en el Gabinete británico o por qué no se dio más tiempo a los inspectores de Naciones Unidas para verificar la situación en Irak cuando así lo había pedido el propio jefe de los inspectores, Hans Blix. "Aunque hubiera habido más tiempo, Blix no habría podido hablar con las personas clave. El propio Blix me dijo que, si declaraban, Sadam les mataría a ellos o sus familias. ¿Cómo te vas a fiar de un régimen así?", ha respondido.
E insistió en que la guerra era legal porque así lo confirmaba el informe final del fiscal general del Reino Unido en aquella época, lord Peter Goldsmith. "Si Peter hubiera dicho que la guerra no se justificaba legalmente, no habríamos intervenido", ha asegurado. Pero apenas le preguntaron por la paradoja de que lord Goldsmith aceptara sólo a última hora que la invasión sería legal sin una segunda resolución y que su opinión chocara con la de los servicios jurídicos del Foreign Office. O por qué, si realmente aceptaba que la legalidad de la invasión era condición ineludible para la invasión, no pidió dictamen de expertos en derecho internacional.
Aceptó errores en la posguerra, pero sólo de forma indirecta: no es que la posguerra estuviera mal preparada, el problema es que no hubo los problemas que esperaban. Por ejemplo, esperaban una catástrofe humanitaria y lo que hubo fue un desplome de la administración al caer el régimen. O la sorpresa que se llevaron al ver que Al Qaeda y la insurgencia chií apoyada por Irán se pusieron de acuerdo, cuando los expertos pensaban que su antagonismo religioso lo impediría.

Manifestaciones

Familiares de los soldados británicos fallecidos en Irak y grupos pacifistas se han manifestado con las manos pintadas de rojo a modo de sangre y al grito de "Bliar" (Blair, Mentiroso) frente al centro de convenciones que acoge la declaración del ex primer ministro. A las puertas del centro Queen Elisabeth II de Londres, que acoge la comisión independiente, se han congregado unas doscientas personas para pedir el arresto de Blair.
Con caretas del ex primer ministro, manos "ensangrentadas" y esposas, algunos manifestantes portaban un ataúd con la inscripción The blood price (el precio de la sangre), en recuerdo de los 179 soldados británicos fallecidos en la guerra de Irak.

Fuente:
El País

Blair se valió del soplo de un taxista a un espía como pretexto para invadir Irak

«Oiga jefe, oído al parche, me ha soplado un taxista que ha escuchado a dos militares de Tirania que cuentan con armas de destrucción masiva y que pueden hacer papilla la sede de la TIA en 45 minutos. Habrá que informar al Super».

Podría tratarse de una viñeta de Mortadelo y Filemón; pero, del mismo modo, pudo ser la conversación que mantuvieron los miembros del MI6 que confeccionaron el informe para el Gobierno de Tony Blair y que fue esgrimido para defender la invasión de Irak.

Armas químicas

Según la agencia de inteligencia, un taxista iraquí les informó que había escuchado una conversación mantenida en su vehículo por dos altos mandos militares iraquíes sobre la posesión de armas de destrucción masiva, en concreto armas químicas, que podían ser disparadas en 45 minutos desde el momento de darse la orden.

Adam Holloway, parlamentario conservador por Gravesham, así lo indicó al rotativo The Times . Holloway dijo que el taxista había soplado la información a un agente británico (un alto cargo militar iraquí), dos años antes de la invasión, lo que no evitó que Downing Street lo desempolvara para agregarlo a su informe, eliminando previamente una nota a pie de página en la que se advertía de la escasa fiabilidad de la fuente.

Base en Chipre

Lo siguiente que se hizo fue buscar un enclave británico que pudiera ser alcanzado por los misiles iraquíes y se halló la base militar británica en Chipre, aunque en el informe no se decía que los misiles no podían alcanzar el Reino Unido.

Los «45 minutos» dieron lugar a que la prensa inglesa hablara durante días de la amenaza iraquí y resultó ser el principal componente del informe presentado por Blair para defender su intervención militar en Irak.

Durante la sesión de ayer de la Investigación Chilcot, el «Super» del espionaje británico en 2002, sir John Scarlett, declaró que no existía una «intención consciente de manipular la información». Scarlett firmó el documento en el que se recogía el soplo del taxista iraquí, y lo hizo, según declaró, «sin ninguna presión ministerial».


Fuente: La Voz

Asamblea ONU analiza crímenes de Israel en Gaza

Naciones Unidas, 4 nov (PL) Frente a la segura oposición de Estados Unidos y otros países occidentales, la Asamblea General de Naciones Unidas debe respaldar hoy un documento que acusa a Israel por crímenes de guerra en la Franja de Gaza.
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El máximo órgano de la ONU discute este miércoles el llamado informe Goldstone que responsabiliza a Tel Aviv por crímenes de guerra y contra la Humanidad durante su invasión de 22 días a ese territorio palestino, con saldo de mil 400 muertos, en su mayoría civiles, y unos cinco mil 300 heridos.

La reunión fue convocada a solicitud del grupo de Estados árabes, del Movimiento de Países No Alineados y del Consejo de Derechos Humanos (CDH).

Ese último foro avaló el pasado 16 de septiembre en Ginebra las conclusiones de la comisión presidida por el jurista surafricano, Richard Goldstone, sobre las consecuencias de las acciones militares israelíes en Gaza.

El plenario de la Asamblea tiene en su poder un proyecto de resolución titulado Seguimiento del informe de la Misión de la ONU de investigación del conflicto de Gaza y que "hace suyo el informe del Consejo de Derechos Humanos" aprobado el 16 de octubre pasado.

El documento elaborado por el equipo de Goldstone acusa a Israel de crímenes de guerra y contra la Humanidad, de violar el derecho humanitario y de abusar del uso desproporcionado de la fuerza durante su Operación Plomo Fundido.

También propone que los responsables sean juzgados en la Corte Penal Internacional y llama a las autoridades israelíes y palestinas a investigar, a través de sus sistemas legales, los alegados crímenes de guerra recogidos en el reporte.

La resolución del CDH fue aprobada por 25 de los 47 miembros del órgano, con seis votos en contra (Estados Unidos, Eslovaquia, Hungría, Italia, Países Bajos y Ucrania) y 11 abstenciones. Otros cinco países, entre ellos Francia y el Reino Unido, no participaron en la votación.

El proyecto que analiza la Asamblea subraya "la necesidad de asegurarse de que los responsables de todas las violaciones del derecho internacional humanitario y las normas internacionales de derechos humanos rindan cuentas para prevenir la impunidad, garantizar la justicia, disuadir de la comisión de nuevas violaciones y promover la paz".

Asimismo, convoca a Israel y a la parte palestina a investigar, en un plazo de tres meses, las violaciones del derecho internacional humanitario y de las normas internacionales de derechos humanos recogidas en el informe Goldstone "para asegurar que los responsables rindan cuentas y se haga justicia".

Al igual que el CDH, la Asamblea pedirá al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, que presente las conclusiones de Goldstone ante el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos es uno de los cinco miembros con poder de veto.

Horas antes de la sesión de hoy, la Cámara de Representantes de ese país rebatió anoche el material de Goldstone y llamó al presidente estadounidense, Barack Obama, y a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a "rechazar sin equívocos todo examen futuro" de ese documento.


Fuente: Prensa Latina

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=134509&Itemid=1